22 de agosto de 2014

Hoy leemos: Melric, el mago que perdió su magia

¿Qué pasaría si hubiera un ser que hiciera todas las cosas por nosotros, que se ocupara de todas nuestras tareas? Que nos convertiríamos en unos inútiles incapaces de hacer nada de nada.

Mismamente de eso trata Melric, el mago que perdió su magia de la editorial Ekaré que llegó a casa en una de nuestras My Little Book Box. Ya sabéis, esa caja que te trae el carteo una ve al mes con un cuento, una guía didáctica para exprimirlo y los materiales para realizar tres actividades manuales relacionadas con el cuento.
Un mago que no sólo cumple todos los deseos del rey, sino que además, con su magia, lleva a cabo todas las tareas cotidianas de los habitantes del reino. Puede que para él, con su magia, fuera fácil hacerlo todo, aunque imaginad lo ocupado que estaría todo el día. Ese era Melric.

Pensad en los aldeanos...el carpintero que no sabe clavar un clavo, la mujer que no sabe cocinar, la otra que es incapaz de tejer, el carnicero que no es capaz de identificar la carne que le pide su cliente, el que quiere pescar con una cacerola como cebo, el agricultor que no sabe guiar el arado, los leñadores que se tiran los árboles encima, los soldados que tropiezan a desfilar, el ganadero al que se le escapan las vacas...nadie sabe hacer nada porque Melric siempre lo hace todo, y cuando pierde su magia...un auténtico desastre.
¿Alguien reconoce esta situación? ¿Alguien se ve reflejado? Imagino que si y es que los padres a veces, muchas veces, tendemos, por rapidez, por comodidad, por evitar una trifulca, a hacer por nuestros hijos cosas que ellos son perfectamente capaz de hacer solos. En realidad les hacemos un flaco favor con esta actitud. Eso es lo que con humor nos muestra este libro.

Al pollito le ha abierto los ojos. Mientras lo leíamos iba notando cómo se daba cuenta del paralelismo; cómo tantas veces me pide que haga algo por él y yo me niego y lo animo a que lo haga el mismo (cuando se que puede): vestirse, recoger sus juguetes, el temido momento caca, lavarse los dientes, ducharse, secarse, peinarse, hacerse cargo de las cosas que elige llevarse a la calle...Y es que poquito a poco debemos empujaros a ganar autonomía, por su bien, como sabiamente le aconsejó el gran Kra a Melric. 

"Les has enseñado a depender de ti, y cuando les fallas, no saben hacer nada por si mismos. Eso no es ayudarlos"

Las ilustraciones están llenas de detalles divertidos que potencian el mensaje. Son realmente interesantes las diferentes perspectivas que mezcla el ilustrador. Todo un galimatías irreal que se entiende perfectamente y lo que es mejor aún, que pasa casi desapercibido. 

La gente de My Little Book Box nos proponía hacer un disfraz de mago, para sentirse Melric (había visto el de su amiga Abril y no se porqué le parecía que era mejor que el suyo) y sorprender a la familia con un truco de magia visual, unos taumatropos que a David lo dejaron eso, sorprendido, maravillado.
La última propuesta es hacer una cometa decorativa, pero esa, como otras actividades de My Little Book Box están esperando a las frías noches de invierno.

Recuerda que si quieres suscribirte a My Little Book Box puedes hacerlo con un descuento a través del enlace de la columna de la derecha (sólo tienes que pinchar en el) o usando el código promocional GALLINA. 
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20 de agosto de 2014

Casa llena. Corazón vacío

Cuando tienes una casa pequeña para tres piensas que no cabe un alfiler más, sin embargo un día, con voluntad, se llena aún más. El salón pasa a ser una supercama, cada habitación un dormitorio. Así si que está la casa llena. Así si que está mi corazón contento.
Ethymaton
No es sólo llena de gente, es sobre todo llena  de cariño. Porque cuando pasas unos días con amigos, amigos de verdad, de esos que por circunstancias viven lejos lejos y no puedes disfrutarlos todos los días, el estar juntos es lo que importa. Lo de menos es cómo dormir, las colas del baño, poner un lavavajillas tras cada comida, que en cada rincón haya juguetes o sentarte en un taburete. Nada de eso importa, lo que cuenta es que estáis juntos y no te importaría estar así muchos días más. Todo lo contrario, querrías estar así muchos días más.

El desayuno. Un simple paseo por la ciudad. Una cervecita en el bar de abajo. Una sesión de cine siestera en ese super salóncolchón. Una rica pasta. Un bizcocho delicioso. Una minisesión de manicura. Un paseo por el parque. Una noche de picnic...

Hemos pasado unos días estupendos. Tranquilos, sin prisas, sin planes turísticos, sin nada más que hacer que disfrutarnos y me ha encantado. Me he sentido tan bien, que cuando se han ido, me he quedado como mi casita, vacía. 

Sólo pienso en cuando podremos volver a estar juntos, cuando podremos volver a estarlo todos, porque eramos todos los que estábamos pero no estábamos todos los que somos. Quizás algún día sea posible. Imposible imaginar cómo de feliz sería entonces.

18 de agosto de 2014

Los abuelos

En estos cinco años, sólo tres noches se fue a la cama con la abuela en vez de con nosotros y nunca fue por iniciativa suya, sino nuestra, por salir en esas tres ocasiones especiales. Tal y como lo dejábamos y aún sabiendo que después se le pasaba, la verdad, no nos compensaba ni a su padre ni a mi. Muchos pensarán que a base de repetirlo acabaría acostumbrándose, pero nosotros creíamos (y hemos confirmado) que no había necesidad ninguna de hacerlo sufrir de ese modo. Esta etapa pasaría como las demás y pasó.

Mira que mi madre lo había invitado veces a dormir con ella, pero nunca había querido, hasta ese día, que se autoinvitó. A mi madre casi le da un pasmo, como al gallo y a mi misma, pero todos reaccionamos la mar de bien, así, como si no fuera un hito en su pequeña vida.

Será que tiraron los colchones al suelo del salón, pusieron sábanas a juego, cogieron cada uno un peluche y se quedaron viendo dibujos animados hasta las cuatro de la mañana, será porque se despertó cuando quiso, desayunó lo que le apeteció, jugaron a todo como dos niños, se fueron a almorzar a su sitio favorito y luego al cine de estreno. Será porque fue consentido y mimado. Lo cierto es que le encantó. ¿A quién no?
Pinterest
¿No debería ser ese el rol de los abuelos? Mimar, consentir, disfrutar de los nietos. Ya nos criaron a nosotros, ya asumieron el papel de padres, de educadores, ¿no les toca cambiarlo por otro más liviano?
La pena es que a veces, las circunstancias no lo permiten, porque por ayudar en la inexistente conciliación, terminan pasando más horas con sus nietos de las que estos pasan con sus padres, más de las que ellos mismos pasaron con sus propios hijos. Y casi terminan convirtiéndose en "padres", en educadores, además y lo que es peor en sirvientes de sus propios hijos.

Escuchaba el otro día a un abuelo, que había llevado a su nieta de unos dos años un Domingo a la piscina, comentar la lista de tareas que la madre de la criatura le había mandado hacer y cómo se había pasado la mañana de lugar en lugar con la pequeña cumpliendo los encargos. Al llegar allí, ya cansado, había tenido que bañarse con ella, porque no lo hiciera sola, no sin antes echarle la crema protectora. Era algo pegajosa y cuando fue a lavarse las manos, se dio cuenta que hacía espuma; al ponerse las gafas y leer el envase, constató que no era crema solar sino gel de baño...ya se explicaba con la de veces que le había aplicado la crema el día anterior, porqué la niña se había puesto tan morena. 

Espero que la anécdota quedara en eso y no terminara en un tirón de orejas para el abuelo, por haber tenido la culpa de que la niña se quemara un poquito. Pobre hombre, demasiado.

¡Hasta las cuatro de la mañana viendo dibujos animados! Pobre de mi madre, demasiado


15 de agosto de 2014

Hoy Leemos Dorothy, una amiga diferente y sabremos quién es el ganador de Olé Sevilla

Este veranos una amiga y yo hemos tenido la idea de hacer un "trueque vacacional de libros de los peques". Les hicimos fotos, nos las enviamos y elegimos los libros para el préstamo, como si de una biblioteca se tratara.

Uno de los que se vino a casa fue Dorothy, una amiga diferente, de Cuentos de luz, al igual que Mamá se va a la guerra, del que ya hablamos cuando lo hicimos del cáncer de mama.

El libro nos cuenta la historia de amistad de Dorothy y ..., no sabemos como se llama el personaje que hace de voz, la otra parte de esta pareja de amigas. Lo que si sabemos es que Dorothy y ella son eso: amigas, muy amigas.

Una habladora, la otra callada, una grandota, la otra pequeña...más allá de las diferencias, se aceptan, se divierten juntas, se compenetran, son felices.

La otra cara de la realidad, el rechazo al diferente, las otras "amigas" de ...excluyentes, hirientes, desagradables.

Qué fácil ha sido para el pollito reconocer los sentimientos de Dorothy y su amiga ante la actitud de las otras. Eso está bien, hacerles ver que las diferencias no importan si lo que nos une es más grande; que no importa lo que opinen todos si nosotros somos felices. Y que en realidad, incluso el ser que parece tan diferente, no lo es tanto, porque siente igual que nosotros. Un buen mensaje.

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Y ahora, redoble de tambores para saber quien ha sido el ganador/a del ejemplar de Olé Sevilla que cedió Kokoro. 
Pediros perdón porque había que rellenar cuestionario que misteriosamente desapareció casi al final. Sea como sea todos los que comentaron han entrado en el sorteo, y la ganadora ha sido...

  • Mamá desde un tercero

¡Enhorabuena! 


13 de agosto de 2014

Pon una piedra en tu puerta

En mi casa nunca, jamás en la vida hace corriente. Sin embargo dos de las cuatro puertas tienen un tope para que no se cierren con el aire.
Sin duda una reminiscencia de casa de mi madre, donde incluso había un tabique agrietado de los portazos.

Peeeeero había visto una piedrita tan mona que la quería para mi. Pensé en hacer un cojín pero al final mantuve la idea original e hice un tope para la puerta de la habitación nueva de David.

Bien podría usarse de cojín terapéutico de esos que se meten en el microondas y te pones en las zonas doloridas, porque lo rellené de lentejas, pero no, es una 
Dos telas, porque sentí la necesidad de hacer la piedrecita a modo de relleno y la funda gris, para poder  desenfundarla y lavarla sin problemas.







11 de agosto de 2014

Los "viajes" de mi infancia

Últimamente ando melancólica. No se porqué me ha dado por recordar cosas, yo que soy tanto de presente. Este blog es mi rincón en el mundo, mi pequeño diario, mi otro yo, así que voy a escribir esos recuerdos, para no dejar de recordarlos. Porque voy recibiendo señales que me empujan a hacerlo.
Una de esas señales la envió Marisa, la madre más estresada de todas las madres con una frase en facebook, algo así como: ¿Recordáis como eran los viajes en coche cuando éramos pequeños? y si, me acordaba.

Solíamos veranear en la playa, sólo dos diferentes en toda mi infancia. Teníamos un R5 al que, para estas ocasiones, mi abuelo le montaba la baca. Cargar el coche era una tarea sólo apta para él, que minucioso hasta el extremo se pasaba hora armando el puzzle del maletero, la baca y el interior del coche, porque sí, todos los huecos se ocupaban.

Mis abuelos delante, conductor y copiloto, aunque mi abuela no supiera lee un mapa, pero ¿para qué? si preguntando se llega a Roma. Eso sí, si no preguntaba mil veces mínimo; ¿tenemos gasolina bastante? no lo preguntaba ninguna. 

Detrás: Mi madre, yo, Dana, nuestro pastor alemán con un ligero sobrepeso, la jaula del pájaro (tapada con un pañito, que si no se estresaba, como Marisa), la caja de los gusanos de seda (no me preguntéis porqué pero nos acompañaban). Por aquí y por allá las maletas, las sillas de la playa, la sombrilla (de hierro, of course), mis juguetes (unos pocos afortunados, ay dios lo que sufrirían los no elegidos al más puro estilo Toy Story, ahora lo se) la comida...otro gran misterio...¿es que acaso allí no había supermercado?. El televisor, en blanco y negro, muy compacto, eso sí y la lavadora...si, la lavadora, una especial para estas cosas. 

¡¡¡Acabo de mirar y la siguen vendiendo!!! de la marca Jata, me quedo muerta. 

No me preguntéis en qué lugar del coche iba cada cosa, que de eso se ocupaba mi abuelo, asegurándolo todo un unas guitas y unos buenos nudos marineros.

El hombre tenía problemas de próstata, no digo ná y lo digo tó. Sólo por eso, no se cuantas veces teníamos que parar, pero es que además mi abuela se mareaba, como mi madre, como yo. Hubiéramos tenido que comprar Biodramina a granel si no fuera porque la ida y la vuelta eran los únicos viajes del año, así que nos caducaban. 

No se porqué extraño motivo mi madre tenía la idea de que hacerme oler un pañuelo empapado en colonia me mejoraba las náuseas. Así que todo el camino iba chutándome bocanadas de Agua de colonia concentrada Álvarez Gómez, sí, la del tapón amarillo. Tan sólo he tenido que buscar esas palabras en google...colonia, tapón amarillo para que me salga esta foto. 

Si los recuerdos de los olores son los que mejor conservamos en nuestro recuerdo...de nuevo...no te digo ná y te lo digo tó. Matamecaminón! Fatiguita me da, porque sí, también la siguen vendiendo.

Yo no se cuantas horas tardábamos, porque yo creo que mi madre además de la Biodramina, algo me daba, sino, no se entiende el sopor que me entraba. Me pasaba el camino endrogá, con los pies descalzos sobre la perra, la cabeza en el regazo de mi madre. Recuerdo el tacto de la moqueta del coche, recuerdo el olor a vómito mezclado con Agua de colonia concentrada Álvarez Gómez, recuerdo el olor a tabaco de mi abuelo, recuerdo el calor, las peleas por no terminar de estar listos para partir, todo una odisea, y a pesar de todo, retrocedería para volver a vivirlo, como hecho hoy.


8 de agosto de 2014

Hoy leemos: El misterio de la teta


El misterio de la teta, (Ed Madreselva). Después de todo lo que había leído de este libro, tenía ganas, de tenerlo entre mis manos, Mundo Tueris lo ha hecho posible. ¿Quién sino hubiera podido conseguir aquí un libro que sólo está editado en allende los mares?

Justo ha llegado esta semana, La Semana Mundial de la Lactancia Materna. Nada más idóneo para el #hoyleemos de este viernes.

Más allá de que trataba de lactancia, de la magia que es amamantar, del vinculo que crea entre madre e hijo, no recordaba nada más. Así que ha sido toda una sorpresa el enfoque. El Misterio de la Teta lo va desentrañando una niña, la hermana mayor de un bebé de teta.

Siendo la edad que tiene nuestro pollito y su relación con la teta, me ha resultado curioso que esta niña, más o menos de su edad, sienta tanta curiosidad por lo que está sucediendo a la llegada de su hermano. Sin embargo, entiendo que es más normal de lo que me gustaría. Es más normal que un niño no haya sido amamantado o que lo haya sido el tiempo suficiente como para acordarse que lo contrario. Aunque como contaba el miércoles algo esté cambiando.

Personalmente salvo algunos fragmentos del texto y alguna ilustración, no me ha llenado demasiado. Quizás porque nuestra experiencia sea tan distinta. Creo sin embargo que es un recurso maravilloso para preparar la llegada de un nuevo bebé a la familia. Para ayudar a los hermanos mayores a entender qué pasa con la teta, porqué esa necesidad del bebé de su madre, el vínculo que se forma, los cambios que genera...

No me ha gustado la visión idealizada de la maternidad que ofrece. Eso de que en el mercado te dejen pasar para que no tengas que esperar no me ha pasado jamás y que me cedan el asiento en el autobús rara vez. Será que he tenido mala suerte en ese sentido.
Que toda la familia pase por casa para ocuparse de las tareas y dejar a la madre descansar...debería ser así, sin duda, pero tampoco conozco muchos casos. Como mucho que se ofrezcan a hacerse cargo del bebé para que puedas hacer las tareas. Excluyo al señor Gallo, que lleva ocupándose de mil cosas con tal de que el pollito disfrute de su teta.
Idílico también levantarse todas las noches a la luz de la luna para amamantar mirando a la luna meciendo al bebé con dulzura. Visualizo más una mezcla de nopuedoconmialmacuandovaadormirmasdetreshorasseguidas y ayperoquemomentosmásbonitosestamosviviendos. Metidos en el ajo puedo asegurar que la primera opción gana por goleada. La segunda la valoras con el tiempo, cuando duerme más de tres horas seguidas llegando incluso a dormir toda la noche del tirón y además en su cama.

Me ha encantado el apoyo y la vinculación del papá, la comparación con la leche chocolatada, que es como dice siempre el pollito que sabe mi leche, cómo entiende la niña el vínculo madre/hijo, como el de los animales. Me ha encantado esta ilustración

Y sobretodo su broche final.
El misterio de la teta,
¿Sabes cuál es?
¡Volar hasta el cielo 
y luego volver!

Al pollito le ha encantado, se ha reconocido en muchas de los textos y situaciones, se veía reflejado. Y se le ha ocurrido que nosotros podíamos escribir un cuento también, como el de Gonzalo.

Ahí os comparto el vídeo para que os forméis vuestras propia opinión y si os gustaría haceros con él, recordad que podéis hacerlo en la web de Mundo Tueris (Aquí tenéis el enlace directo a El Misterio de la Teta)



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