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7 de julio de 2015

Caminando entre mariposas

Traspasar la cortina y que se me nublara la vista fue uno. Las lágrimas acudieron a mis ojos, no por tristeza, sino de emoción. La de la primera vez.

Montones de mariposas revoloteaban a nuestro alrededor, con ese movimiento suyo, rápido pero lento, anárquico. ¡Cuanta belleza!. ¡Que experiencia más maravillosa caminar entre mariposas!.

¡Vamos mamá, no te quedes así parada! Pero yo, con un punto egoísta, no quería seguir su ritmo, prefería saborearlo sin su prisa, aún a costa de perderme parte de su experiencia. Que ese placer lo tuviera su padre por está vez, que yo sólo estuviera a medidas. Mi otra mitad, conmigo misma.

Las grandes mariposas azules, tan anodinas con sus alas cerradas, las pequeñas mariposas de alas translúcidas, como encajes, esas rojas que parecían florecillas voladoras, las grandes polillas cabeza de serpiente. Ver de cerca cómo sorvían el néctar con sus trompitas. Las crisálidas como colgantes de piedras preciosas con oro engarzado, observarlas recién transformadas, con sus alas arrugadas...maravilloso.

Volando y volando alrededor. A todo se acostumbra uno y casi, casi, me acostumbré. Pero nunca olvidaré esa primera vez.

Mariposario de Benalmádena
http://www.mariposariodebenalmadena.com/


5 de julio de 2015

Charlas de teta

Dar de mamar a tu hijo en público es como tener un perro, hace que surjan conversaciones espontáneas en torno a eso, teta o perros.

Como la mayoría de los niños de su edad que siguen mamando, no es que él pida mucha teta en la calle. En la rutina diaria eso queda relegado para los momentos de tranquilidad en casa, al despertar, en la (no)siesta y antes de dormir.  Simplemente no tiene tiempo de pararse. Aunque a veces lo hace. Nunca es para mi mal momento, mal lugar ni mala compañía. Nunca le digo que no.

¿Conoces la iniciativa ¡Mamá, no te escondas!? De eso va, de normalizar la lactancia.

Me gusta que me pida teta en la calle. Me gusta porque me hace sentir que no tiene miedos ni complejos, que aunque se sabe diferente, especial, le parece lo más natural del mundo mamar cuando le apetece. Se siente respaldado por nuestra actitud de normalización y estoy convencida que esa seguridad le hace bien.

Se sintió seguro cuando pidió teta en un descanso en una de las jornadas del huerto que tenemos con el AMPA del cole. Había un buen grupo de amigos del cole con sus madres, ninguno sabía que sigue tomando teta, tampoco es algo que salga mucho en las conversaciones, a nadie se le ocurre pensarlo, no tendrían porqué hacerlo. No hubo caras de sorpresa (imagino que quedó por dentro), aunque la típica pregunta de si todavía tengo leche. Siempre es el pié a contar su experiencia, si tenían mucha o poca leche, si le dieron tantos o cuantos meses, casi como si tuvieran que justificar porqué ya no les daban el pecho a sus hijos, como si eso tuviera alguna importancia. O tal vez no, quizás y seguramente sólo compartiendo lo que fue para ellos. Me gusta oírlas, sin comentar, sólo escuchar. Lo que sea estuvo bien.

En la playa había una mujer dando de mamar a su bebé de cuatro meses, su hijo de cuatro años y David se habían hecho amigos y e fueron a jugar. La mujer me comentó que David le había contado que él también tomaba teta y que se había pegado ese día una siesta impresionante con ella. Tanto que al despertar pensaba que era de día. Se lo contó así, con toda la naturalidad del mundo. ¿De verdad mama aún? Me preguntó, pensando que quizás solo era una forma de hablar, que sólo le gustaba achucharse al pecho como una reminiscencia de otro tiempo. De verdad. ¿Y todavía tienes leche? :)

Cuando ya esta familia se había ido, miraba yo embelesada (siempre me pasa), cómo una mamá daba teta a su tercera hija, una preciosa niña de tres años a la que había estado viendo toda la tarde bañarse con su hermana de unos cinco, que la cuidaba y protegía constantemente. Me tenía flipada su relación. El hermano mayor, de unos siete directamente pasaba de ellas. El caso es que al ratito era el mio el que pidió teta. 

¿Te das cuenta mamá que antes no llegaba con los piés al suelo?. El mismo tomaba conciencia de cuanto ha crecido. Empezamos con los recuerdos, las bromas, las risas y los juegos. Todo fue terminar y la mamá desde lejos me preguntó casi gritando
- ¿Cuantos años tiene?
- Seis.
- Ay, ay, ay...¿Tres más me quedan? Ella tiene tres, a veces me cuesta y hasta le digo que no. Ella es la que ha visto al tuyo y me a dicho ¡mira mamá, ese niño es mayor y toma teta!.
- Te has quedado sin excusas. Le dije de broma

Pues eso antes eran charlas de perros, ahora son charlas de teta (entre otras cosas, claro está). Cosas que unen sin más


29 de junio de 2015

El Maestranza tras el telón

Sólo de mañana y de Septiembre a Junio, esa es la pega para hacer la visita "Ópera y música tras el telón" en el Teatro Maestranza de Sevilla. Pega de las gordas teniendo en cuenta que el grueso de la jornada laboral es por la mañana y que ese horario coincide plenamente también con el periodo escolar. Siempre quedará el Domingo. Merece la pena.

Hora y media de visita. 6 € los adultos, 4 los niños para visitar y conocer los entresijos del teatro alejado del bullicio de los días de espectáculo. La otra cara.



Un poco de historia del edificio para situarnos. Un tanto nostálgica para los que como yo vivimos la construcción y sobretodo inauguración del teatro allá por el año de la expo.  



El paraiso. Impresiona ver desde arriba la sala vacía. Los camerinos, los vestuarios, la lavandería, el taller de costura, la sala de utilería, los mecanismos para la escenografía, la sala de ensayo del coro...el escenario. Explicaciones, fotos, vestuario, vídeos...todo para hacer una visita amena y curiosa. Interesante.



Por poner otra pega, podían tener en cuenta a edad del grupo que hace la visita, en nuestro caso 8 niños de 6 años con sus adultos acompañantes. Deberían podrían adecuar la forma de explicar, los datos en visitas para niños. En ocasiones se les hacía pesado o quizás más bien aburrido según qué momentos. Se echa en falta algo más de interacción, de juego. No en vano el éxito total es el espejo mágico. No son las mismas as necesidades de un grupo de adultos que de niños. A pesar de todo sifrutaron muchísimo.



Una experiencia que vendrá a completar el disfrute de la ópera en sí. Estoy segura que cuando vayan a alguna de las óperas destinas al público infantill-familiar que oferta el Teatro revivirán esta visita, imaginarán a los actores colgando su ropa marcada en las barras en el vesturaio, pasando a peluquería y maquillaje para colocarse las pelucas, evocarán al coro ensayando, reconocerán aquella espada falsa que pesaba tanto, incluso verán las lavadoras dando vueltas al terminar la representación. Lo dicho, una experiencia completa.

Otra de las cosas que puedes hacer en Sevilla

El día que me pinté las uñas de rojo y me gustó

Si me hubieran dicho que alguna vez me gustaría pintarme las uñas de los pies de rojo lo habría negado rotundamente. Azul, morado, mint...¿rojo? jamas. Pero todo llega y llegó.



Vino a coincidir con el día que me encontré con una cana en la ceja. De ahí a tenerlas abajo va un paso.

Fue más o menos cuando aprendí a decirle patata al móvil, me vi en una foto y no me reconocí. Yo no era aquella que veía. No era una cuestión de arrugas, no, eran mis rasgos. Esa no era mi nariz, mi sonrisa ni mis ojos. ¿Dónde estaba yo?

Entendí entonces eso que deben sentir los ancianos cuando sintiéndose jóvenes de pensamiento y espíritu, su cuerpo no les acompaña. 

No me percaté de esas diferencias al mirarme en el espejo cada día. Las prisas no me dejan verme. Maldito autofoto que me hizo darme cuenta que no soy la misma que era. Bendito autofoto que me hizo pararme a pensar y tomar conciencia que tampoco soy la misma por dentro. 

Ahora me pinto las uñas pintadas de rojo y me gusta.



23 de junio de 2015

Si nos estuviéramos tomando un café...

te contaría que ando alicaída, desmotivada, triste y sobre todo muyyyyyy cansada.

Arrastro desde hace meses esas sensaciones, no estoy en mi mejor momento. Se avecinan cambios en nuestra vida que hacen que tenga que tomar decisiones importantes, que me permitirán tomar impulso y comenzar a volar, sin embargo no se hacia donde y lo que es aún peor, no me encuentro con fuerzas para hacerlo. 

Visto aquí

Necesito descansar, olvidarme de todo y sólo ESTAR en este ahora, dejar de pensar en lo que vendrá, despejar mi mente, cerrar etapas, cargar pilas para poder mirar la vida con nuevos ojos, nuevas expectativas, nuevas motivaciones e ilusiones.





17 de junio de 2015

Sí, me quejo, aunque nadie me obligó, me quejo

Sigo desde el lunes sumida en una especie de trsiteza. Se que muchos me dirán que es así, que no me queje, que nadie me obligó, pero cuando pones tu tiempo, tu esfuerzo, tantas horas, quitándoselos a tu vida, a tu casa, a tu familia por y para el beneficio de tantas personas y no te devuelven el apoyo simplemente con su presencia es desalentador, descorazonador y desilusionante.



Sientes que nada tiene sentido, que es una batalla pérdida en la que poco o nada puedes que hacer.

Plegarte a los deseos de unos, intentar llevar la  corriente, mantener un buen clima, aún a costa de morderte la lengua, de contenerte, de mantenerte sumisa y saber que está ganando y que poco o nada, de nuevo, puedes hacer. Es muy, muy cansado.

Cada uno tiene sus ocupaciones, sus prioridades, no todos pueden ni quieren implicarse de la misma manera en cualquier proyecto, pero creo que al menos por respeto a esas personas muchas más de 10 de cientos podrían hacer el esfuerzo de dedicar una hora al año para estar presente, para oír en qué has invertido tu tiempo, por todos todos, estos meses, para hacer llegar con su presencia que, al menos, confías en lo que están haciendo. Como ya he dicho creo que es una cuestión de respeto.

No soy de abandonar las cosas a la mitad. Por amor propio, por pundonor continuaré. Dos años es el tiempo, ya ha pasado uno. Ni uno más pienso dedicarle a quien no lo valora. Mi vida es más importante, porque sí, también tengo una vida con mis ocupaciones. mis prioridades; tuve que reorganizarlas para embarcarme en esto.

Otros después de nosotros cogerán el relevo, allí estaré siempre que pueda y nunca faltaré a una asambla.

Y ahora, ya. Tenía que vomitarlo, me quemaba por dentro

16 de junio de 2015

Minas y estrellas

De esto que un jueves le echas un ojo a facebook y te topas con la propuesta de una actividad que ya habías visto antes pero no era el momento. Entonces de repente te planteas ¿porque no ahora?. Un whastapp con ¿lo hacemos? fue el inicio de la aventura.

La actividad Noche bajo las estrellas en el paisaje kárstico de Cerro del Hierro la organizaba Engranajes Culturales, una empresa sevillana con una oferta amplísima de ocio cultural para todos. Se trataba de una ruta de senderismo por el Monumento Natural Cerro del Hierro, situado en el Parque Natural Sierra Norte, a menos de dos horas de Sevilla.



Cerro del Hierro es una mina de hierro a cielo abierto. La visita contemplaba un recorrido histórico y geológico por la mina, aprendiendo sobre fósiles, minerales, pigmentos  y rocas, con un taller práctico sobre el terreno. Para terminar un picnic al anochecer y después, ya noche cerrada, un taller de astronomía. El cielo de Cerro del Hierro está declarado Reserva y Destino Turístico Starlight por la UNESCO y no es de extrañar porque creo que, a pesar de estar un poco nublado, no he visto nunca tantísimas estrellas.

Nos quedaríamos en Cazalla de la Sierra y como la actividad de Engranajes Culturales comenzaba poco antes de las ocho de la tarde teníamos todo el día libre para aprovechar el tiempo al máximo. 

Cazalla es un típico pueblo de sierra, con sus casas blancas y sus cuestas. Entre sus peculiaridades está su fábrica de mantecados artesanales que están de muerte, de allí son los aguardientes, anises y crema de guindas Mihura y El Clavel, conserva su kiosko de la música y tienen un puesto de patatas fritas que quitan el sentío. No es que yo tenga mucho mundo, la verdad, pero ver delante de tus narices todo el proceso y comerte unas patatas fritas recien hechas es la monda lironda. 



Después de dar buena cuenta de un paquete de patatas y jugar a un juego inventado en el kiosko nos acercamos a la taberna que ya conocíamos de alguna visita anterior. Temporada de setas no era para dar cuenta de algún revuelto pero por estos mundos, el cerdo siempre es una buena opción, con un mosto de la zona, suave, suave.




Aprovechamos para visitar la finca de unos amigos, un trozo de cortijo con un lagar, un par de hectáreas de viñedos y un huerto con montones de especies distintas. Vimos las antiguas barricas y nos explicaron el proceso de eleboración del mosto. Dimos un paseo por los viñedos (imposible no sentirse como dentro de la película Un paseo por las nubes). Allí vimos por primera vez la planta de los altramuces, las judías. Aprendimos que hay cebollas hembra y macho y que la tierra las escupe cuando están maduras. Recogimos patatitas que habían desentarrado los topillos. Observamos la diferencia entre las distintas plantas recordando las que conocíamos del huerto de nuestra ampa. Nos enteramos que los pájaros habían terminado con la producción de cerezas y sobre todo David disfrutó de lo lindo jugando con el perro de nuestros amigos y se encontró el mayor de sus tesoros, un hueso de no se qué animal que tuvimos que traernos a casa.





Con nuestras linternas, nuestro picnic y nuestras mantas nos fuimos para el Cerro del Hierro. El paisaje de por sí es magnífico y la actividad nos resultó a todos muy interesante y amena. Adentrándonos por túneles, bajando a la corta, manchando nuestras manos con los pigmentos que encontrábamos y que habíamos aprendido a identificar. Me sentía un poco Ayla, la protagonista del Clan del Oso Cavernario. 




En el taller de astronomía alucinamos literalmente con ese puntero con el que el monitor parecía que tocara las estrellas. Esta actividad venía al pelo del proyecto del Sistema Solar de este curso del pollito. A pesar del frío, que hacía tela, escuchamos acurrucados hablar de estrellas, planetas y constelaciones. Antes de irnos David pudo asomarse al telescopio y ver ¡¡Saturno!!

Parece que estamos a gusto, pero qué frío estamos pasando


Nos habían comentado que a unos 35 minutos de Cazalla, ya en la provincia de Badajoz, había otra mina que se visitaba y en la misma localidad, Fuente del Arco, una ermita conocida como la Capilla Sixtina de Extremadura por las pinturas que decoraban sus paredes y su bóveda. Allí que nos fuimos al día siguiente habiendo concertado previamente la visita a la Mina de la Joyona, declarada Monumento Natural.

En este caso, la visita, a cargo de un geólogo y biólogo se centró sobretodo en la parte conservacionista, en el valor de la mina como alojamiento de distintas espécies de animales. Nos habló sobretodo del precario equilibrio de la naturaleza, en cómo infuyen nuestras acciones en romperlo y en cómo, a poco que la dejemos hacer, ella misma se encarga de encontrar ese equilibrio. 
En el recorrido por sus corredores pudimos apreciar aún mejor lo que habíamos aprendido en la visita a Cerro del Hierro, complementándose ambas visitas.



La visita a la Ermita de la Virgen del Ara en verdad merece la pena, no te esperas que en un lugar perdido un edificio sencillo por fuera contenga ese patrimonio. Es bonito ver como todo un pueblo ha sabido poner en valor su patrimonio y lo muestra orgulloso. Una visita muy interesante, más aún para David que todo el tema vírgenes, cristos y santos le suscita mucha curiosidad.



Terminamos almorzando en uno de los restaurantes del pueblo, un lugar que se anunciaba así "¿Quieres comer en un museo?" y es que el comedor está decorado con radios, planchas, utensilios de médico antiguos y aperos de labranza. Una excusa perfecta para hablar de cómo eran las cosas en otros tiempos, cómo funcionaban las planchas antes de que exisitiera la electricidad o cómo era la visita del practicante a casa para pincharte con aquella jeringa de cristal. 



Emprendimos la vuelta a casa cargados de experiencias vividas, de tesoros, de un dolor horrible en los gemelos que aún me dura y de una abuela resfriada. 


A ojos del pollito este es el resumen grafíco de nuestro fin de semana de minas y estrellas, en el que hemos vivido más de una aventura en familia.