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30 de marzo de 2015

Días de esos

Hoy es de esos días tontos. De esos días inapetentes en los que lo único que haría sería dar un paseo a pesar del frío. Pero no puedo, espero a un mensajero. Seguro que no vendrá. Avocada a permanente en casa se que debería hacer algo de provecho, pero no puedo, parece que no tengo sangre en las venas. 

Bicheo los periódicos digitales. Últimamente me ha dado por hacerlo, estamos en plena campaña electoral y me aburre. Doy una vuelta por mi feddley, tengo que ampliar la lista de a quién seguir o algo estará mal, porque hay apenas un par de actualizaciones desde ayer. Por tanto me aburre también. 
Una visita rápida a las redes sociales entremezclada con una conversación de whastapp en un grupo de amigas. Nada nuevo en redes. Con ellas lo único que hago es quejarme del día tonto. Debería estar pasando la aspiradora. El tiempo pasa taaaaa lento que sólo son las 11. Con el mismo ritmo lento del día y casi sin darme cuenta entre queja y queja, a las 12.00 he vestido la cama de limpio, he puesto y tendido dos lavadoras. A las 12,30 he limpiado el baño y repasado las ventanas, he editado un post e interactuado en facebook. A la 13.00 he limpiado el suelo y tendido otra lavadora. 
Ilustración Marivi Fuentes

Ha venido el mensajero.

Cuando recojo a David he comprado el pan y he ido a la frutería, puesto y tendido otra lavadora, hecho la comida que había dejado casi lista el día antes, puesta la mesa. A las 15,45 hemos comido, puesto otra lavadora, recogida la cocina y hecha la cena. Sin embargo sigo teniendo la sensación de no haber hecho nada. Es extraño. Me pongo a escribir con la idea de recordar, de hacer balance. Recuerdo cuando el Gallo estaba en paro y yo en la tienda y al llegar me detallaba todo lo que había hecho. Como rindíendome cuentas. Me molestaba. No tenía porque hacerlo. No creo que lo hiciera por mi sino por él, para recordarse a si mismo en qué había invertido su tiempo, quizás, como yo, para quitarse esa sensación de pensar que no has hecho nada en todo el día. A partir de mañana voy a anotar en la agenda todo lo que haga. En un segundo plano quedarán las cosas por hacer, esa lista que crece y crece aún luchando contra ello.

La primavera no es mi mejor época.

PD: Desahogo de hace unos días. La sensación no ha cambiado y por supuesto no he cumplidoo lo de escribir lo que hago cada día

27 de marzo de 2015

Hoy leemos 4 libros de abuelos de Lóguez Ediciones

Hoy de nuevo cedo la palabra a los amigos de la red, en este caso, una seguidora que cuando compartí el recopilatorio 20 cuentos sobre abuelos (alegres y tristes) de Madrid Martina & Myself, me dejaba en forma de comentario estas cuatro preciosas sugerencias de Lóguez Ediciones (imagino que de algún modo formará parte de la editorial). Suyas son también las pequeñas descripciones, por ello las cursivas ;). Gracias Ester, qué fácil me hecho el post ^.^



Buenas noches abuelo, sobre cómo una madre explica a su hija pequeña la pérdida de su abuelo.

Mejillas rojas, los abuelos siempre cuentan las mejores historias

El pequeño búho y la gran luna, sobre cómo el abuelo búho explica a su nieto los misterios de la luna.

El pañuelo de mi abuela, un niño narra fascinado cómo su abuela logra atrapar todo un mundo bajo su pañuelo


Días después Tigriteando publicaba, como Bea, otro maravilloso recopilatorio de Cuentos sobre abuelos, así, en masculino. Promete otro igual de bueno dedicado a las abuelas, intentaré acordarme de incluirlo aquí.

Si queréis sugerirnos otros libros de abuelos o te gustaría que escribiera sobre algo dímelo, todas las ideas son bienvenidas.



23 de marzo de 2015

Caja de música

Una imágen vale más que mil palabras, eso dicen. Nos empeñamos en atesorar momentos en forma de foto, con la intención de no olvidar. Sin embargo, de los sentidos, el de la vista es el menos perdurable. Para "hacerlo bien" deberíamos guardar olores, como en El Perfume, o en su defecto sonidos. 

Los olores tienen la capacidad de trasladarnos al ayer, de hacernos revivir mucho más que cualquier imágen. Detrás en la escala de recuerdos, los sonidos. Un melodía, una canción, un soniquete, incluso un ruido pueden trasladarnos a cualquier momento.

El olor a tabaco de mi abuelo, "la Bien pagá" a mi abuela, las algas a mi playa, el zumbido de las moscas a las largas no-siestas de verano, las chicharras al campo de mis primos, el olor a libro nuevo, a goma de nata, el "afilaó", el Agua de Sevilla a aquel verano, aquella canción a todo lo vivido...

Sin saber cómo ni porqué este año pidió a Los Reyes una caja de música. A mi, romántica empedernida me pareció un regalo maravilloso. Una caja de música.

Recuerdo la mia. Miento, recuerdo dos. Una, que no era caja, sino un pequeño mecano de una muñequita meciéndose en un columpio. Regalo de reyes también. Con ojos de adulto me hubiera parecido un regalo absurdo, inútil para un niño, sin embargo y quizás por eso lo recuerdo con nostalgia. No se cuantas veces le di cuerda a lo largo de los años sólo por oir su música y su instable balanceo. Su pelito de lana naranja, la camisita de cuadros. Grabada a fuego su imágen aún cuando he olvidado la música, ¡qué cosa! y decía yo que la imágen era lo que menos perduraba en el recuerdo...La otra una caja de música de comunión, fea, la verdad es que muy fea. No se cómo no se me ocurrió tunearla, quizás porque no importaba cómo de fea era por fuera cuando su belleza estaba en el interior. Al abrirla y ver girar esa muñequita, fea también y escuchar la melodía...nino, nino nino ni, nonino ni, nonino, ni, nino, nino, nino, ni, nonino, ni, nonino ni...

Me pierdo en mis recuerdos, vuelvo al ahora. 

Quería que su caja fuera especial, tanto como mi muñeca en el columpio, tanto como mi caja de comunión. Intuía que se convertiría en su caja de los tesoros, esa donde guardar los cachibaches más absurdos sólo por el placer de abrir la caja, oir la música y ver girar la figurilla. Una tienda y otra y otra...Dora la exploradora, My Pequeño Poney, Pepa Pig...¿No tiene algo menos rosa? Ahhh que es para un niño... para niño no tengo. El rosa no era el problema, el merchandising lo era. Si tenía que ser que fuera significativo, especial. Al final encontré una que no era rosa, amarilla, Bob Esponja, aún peor, hasta que a golpe de teclado llegué a ELLA y era tan perfecta como tenía que ser.

El pequeño Elmer guarda tesoros mientras da vueltas. Suena una musiquilla que no conozco pero que me gusta. Mi caja de música ya no me parece tan fea, se confunde con esta, como sus recuerdos con los mios se mezclan.


Parece mentira que a pesar de todo Elmer aún no haya llegado a casa para quedarse en nuestra biblioteca. Algún día...

20 de marzo de 2015

Hoy leemos El pingüino adivino

Ya lo dije cuando contaba más de 20 cosas sobre mi, mi animal favorito es el ornitorrinco. Con esas paranoias que me dan a veces, me dio en Navidad por buscar cosas relacionadas con ellos, ilustraciones, figuritas...que fui metiendo en una carpetita de pinterest, con el deseo oculto de encontrar algún álbum ilustrado con ellos como protagonistas. Alguno encontré, pero en inglés, hasta que di con El pingüino adivino, qué cosa, cuando hacía unas semanas había escrito un post recopilando cuentos de pingüinos.

Se lo pedí a los Reyes Magos o a Papá Noel, no recuerdo, sea como sea llegó a casa por Navidad, como el Suchard.

Escrito por Victoria Hurtado e ilustrado por Francisco Javier Olea, está publicado por Ediciones B y tiene el punto de ser una edición bilingüe, en castellano e inglés.

Si la ilustración que me llevó a él ya me gustó, lo mismo me pasó con la portada y al comenzar a pasar páginas aún más. Son vibrantes y tiernas a la vez.


El texto con rimas sencillas nos presenta a Serafín, el pingüino adinivo, que no en realidad tiene poco de adivino y mucho de estudioso. A él acuden los animales con confusión de identidad, una ballena que no sabe si es pez o mamífero, un caballito de mar que duda entre ser pez o caballo, un pingüino que confieso no saber volar y un ornitorrinco que se siente tres en uno.



"Serafín, he vendio desde lejos a escuchar tus sabios consejos.
Me siento cada uno de los tres: ave, mamífero y también pez"

Pienso que soy ave porque tengo pico de pato
además pongo huevos, ¿te sirve de dato?"

Todo marchaba de maravilla, hasta que 

"Pero también puedo ser un mamífero especial
ya que alimento a mis crías con leche natural (...)"

y ahí, a la derecha, esto


Una ornitorrinca dándole un biberón a su bebé !!Oh my god!!! Se perdió todo el encanto, se esfumó, se volatilizó. ¿Como puede ser posible que una de las características especiales de los ornitorrincos sea que siendo ovíparos amamanten a sus crias y que en este libro hagan esto? No puedo entenderlo. ¿Cuanto no hubiera sido más bonita y "más real" esta imágen con un pequeño ornitirrinco tomando tetita? Tan normalizado tenemos la lactancia artificial que vemos lo más normal del mundo hablar de alimentar de forma natural y poner un biberón. Que pena me ha dado, la verdad. 

Se que terminaré por "retocar" la imágen y convertir ese biberón en una gran teta, que para eso el libro es de la moi y nunca me ha importado pitarrajear en los libros.

En palabras de la autora El pingüino adivino "trata de la identidad, de la no discriminación y de lo importante de valorar las diferencias. (...) Pero también trata de las clasificaciones y lo arbitrarias que pueden ser. El desarrollo de un espíritu crítico que sepa que no todo es blanco o negro y que hay que atreverse a cuestionar los patrones".



18 de marzo de 2015

El poder del ERES

Hace unas semanas dio comienzo en el colegio de David la Escuela de Familia que organiza el Ayuntamiento. A pesar de desconocer el enfoque (y casi temiéndome lo peor) decidimos apuntarnos Jesús y yo. No puedo estar más contenta de haberlo hecho.

El enfoque de E, nuestra "guía", no puede parecerme más interesante y afín con lo que siento, con lo que llevo todo este tiempo quedándome de lo que leo por aquí y por allá. Un par de horas a la semana para cuestionarnos cómo estamos educando a nuestros hijos, para removernos, tomar consiencia de nuestros fallos y querer hacerlo mejor. Compartirlo con él nos enrique a ambos, nos hace caminar en el mismo sentido.

Se "queja" E de que si nos dice las cosas no la creemos, que como Santo Tomás, tenemos que ver para creer. Y gracias al documental Una clase dividida comprobamos el poder que tienen nuestras palabras en nuestros hijos, extrapolándolo del racismo, que es de lo que trata el experimento, a las etiquetas que les colocamos a nuestros hijos.

Había leído muchas veces sobre colocarles etiquetas, sobre profecías autocumplidas. Lo entendí, lo interioricé, sintiendo que era así, no necesitando el ver para creer. Si nosotros, fijándonos en sus fallos (o lo que para nosotros lo eran) le repetíamos una y otra vez que el ERA así, lo sería. ¿Para que luchar por ser de otra manera si nosotros, sus padres, unos dioses para ellos, les decíamos que ERAN así?

Los niños construyen su identidad a través de los mensajes 
que reciben por nuestra parte sobre cómo son.

Así lo intenté siempre. Él no era malo sino que se había equivocado, no era desordenado sino que tenía el salón desordenado...Sin embargo si era encantador, cariñoso, atento, servicial. Destacando en su persona sus rasgos positivos los interiorizaría como verdaderamente propios, siempre que de verdad lo fuera. Mentir nunca.

Lo sentía y lo tenía interiorizado, pero no dejé de alucinar cuando lo vi de forma tan clara con aquel documental. Era increíble que tan sólo porque alguien les dijera que eran así o asao, ya se sintieran de esa forma. No me gustó comprobar cuanto poder teníamos, cuanta responsabilidad por nuestra parte.

Un peso más que recae sobre nosotros como adultos, como educadores, como padres. Qué difícil es esto, qué apasionante a la vez. Menos mal que aún equivocándonos una y mil veces, muy, muy mal lo tenemos que hacer para que "nos salga mal la cosa", o eso quiero creer. 

16 de marzo de 2015

Ejercicios de motivación a la lectura


Ya contaba hace unos días cómo este curso el pollito había comenzado a tener tarea, que no era otra que leer un pequeño libro a la semana para desarrollar la habilidad lectora y para fomentar el interés por la lectura.

Comparto con vosotros las pautas que nos dio su profesora, sin olvidar que con esta tarea además de pretender que desarrollen gusto por la lectura (que no estoy muy segura de que se consiga de esta forma), también (y sobre todo, creo yo) sirven para aprender a leer y por ende a escribir, al menos con el método de lectoescritura que siguen en su colegio.



Se trata de leer el cuento CON ELLOS (sean ellos o nosotros los que leamos) haciendo que se fijen en todos los detalles de las ilustraciones, haciéndoles preguntas sobre ellas.

Propuesta de actividades: cada niño/a las realizará según su capacidad, sin agobiarles pero intentando que se motiven con los pequeños avances obtenidos.



EJERCICIOS de MOTIVACIÓN a la LECTURA


  • Diferenciar dibujos de letras.
  • Leerles frases de tres o cuatro palabras y que las repitan fijándose primero en las letras iniciales y poco a poco en toda la palabra.
  • Leer el nombre del personaje principal del cuento e identificarlo en otras páginas
  • Elegir palabras cortas y que las deletreen. (Importante dominar el abecedario)
  • Hacer un dibujo del cuento
  • Escribir el nombre debajo de los dibujos que hacen sobre los cuentos (dos o tres por cuento)
  • Escribir el título copiando
  • Escribir al dictado palabras significativas del cuento (pronunciar exageradamente las sílabas y las vocales) preguntándoles: ¿cuántas palmadas tiene (sílabas)?¿qué suena primero? Ej: cas ti llo.
  • Escribirlo con las "letras de los mayores", haciendo que las observen.
  • Que lean y leerles lo que han escrito.
  • Escribir (a su manera) lo que más le ha gustado del cuento.
  • Hacer un resumen de lo que han leído: como empieza, qué pasa y como termina.
Personalmente me parece un rollo todo el trabajo que lleva pareja la lectura del cuento. Para mi es mucho más interesante y motivador simplemente disfrutar de la lectura acompañados, así leamos nosotros o ellos. Creo que añadir esa tarea no hace más que enturbiar la relación del niño con la lectura y puede llegar a convertir algo placentero en una pesada carga.



Destaco la parte de acompañamiento que tiene esta actividad. Es maravilloso apreciar día a día cómo va evolucionando a su ritmo y sentirte parte de ese proceso. Leerle y que llegue un momento en que sea él el que te lean a ti es un cambio de papeles que estamos disfrutando muchísimo y que en nuestro caso sí resulta verdaderamente motivador.

Si vuestros peques son, como el mio, de los que empiezan a leer en mayúsculas, quizás os interese un recopilatorio de colecciones de cuentos en ese tipo de letra que publicaré en unos días :)



13 de marzo de 2015

Hoy leemos Pinocho, Pedro y el lobo y otros libros de mentiras

Los álbumes ilustrados me parecen una herramienta perfecta para ayudarnos a tratar con los peques cualquier tema que queramos o necesitemos abordar. Para todo hay un libro que nos sirva de "excusa", de medio, para sacar el tema, que nos de pie a hablar con ellos. Este post surgió de una pregunta, una mamá me preguntaba si conocía álbumes ilustrados para "trabajar" con su hijo la mentira. Buscaba álbumes ilustrados que suelen enganchar más a los niños, al menos hasta una edad, que parece que se olvidan de ellos para pasar a los libros "de verdad", como les he oído llamarlos. 

No conocía ninguno, más allá de Pedro y el lobo y de Pinochopoco más pude hacer que lanzar el llamamiento a las redes y por aquí y por allí llegaron algunos cuentos. Así que gracias Pilar, Monste, Inma, Jesús, Alicia y María por vuestras aportaciones, entre todos estamos ayudado a esta mami y seguro que a algunos más.







Si conocéis más álbumes ilustrados para tratar el tema dejad un comentario para hacer crecer la lista. Lo mismo en el futuro necesitamos echar mano de alguno ^.^

Edito la entrada para continuar con esta lista colaborativa. Podéis encontrar más títulos sobre el tema de las MENTIRAS y saber el porqué de esta necesidad de encontrar libros sobre el tema en Mi Cucolinet en su post Vamos a contar mentiras, tralará y lo dicho, si conocéis más adelante, Inma y yo seguiremos recopilando