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23 de enero de 2015

Hoy leemos La vaca que puso un huevo

La vaca que puso un huevo de RBA libros, escrito por Andy Cutbill e ilustrado por Russel Ayto es un libro suuuuuperdivertido, pero más allá de eso es un libro sobre la autoestma, la amistad, la envidia y los imposibles...o no.
Macarena es una vaca infeliz porque es tan normal como las otras vacas. La pobre vaca, cae en el desconsuelo, pero ahí van sus amigas las gallinas, que una noche traman un plan. A la mañana siguiente...Macarena se sorprende... ¡ha puesto un huevo!!!! un huevo todo lleno de manchas negras, un huevo vaca. 

La conmoción es tal en la granja que hasta viene la televisión. Macarena feliz por saberse especial y con huevo a su cargo, hace lo posible porque llegue a buen término: lo empolla y empolla, pero no eclosiona. 
Las otras vacas envidiosas sospechan de la veracidad de la historia. uhhhhh Macarena superofendida se ve apoyada por las gallinas...y cuando la duda va calando también en Macarena...plof

Las ilustraciones, como el texto, son divertidísimas y lo acompañan y complementan tan bien que los muy peques podrán seguir la historia sin que se la leamos siquiera y entendrán a la perfección no ya sólo lo que pasa en cada escena, sino cómo se sienten cada uno de los personajes.

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19 de enero de 2015

Historia y arte contemporáneo para niños en el CAAC. Carmen Laffón

Una de las actividades culturales de estas vacaciones de navidad fue el Taller Paisajes en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla. Era una actividad ideada especialmente para los niños donde los adultos tenemos la suerte de disfrutar acompañándolos.

La visita comenzó, sentados al sol en las escalinatas del patio, con una introducción al edificio que hace de sede del CAAC, el Monasterio de la Cartuja. Qué llevó a su construcción, porqué se le dió ese nombre, para que se utilizó a lo largo de los años, quién vivió allí...un poco de historia, con la cerámica y Cristobal Colón de por medio. 

Miki Leal. Plato combinado (30 de octubre 2013 - 2 de febrero 2014). Fotografía: Guillermo Mendo

El leitmotiv de la actividad era la exposición de Carmen Laffón. El paisaje y el lugar. De sala en sala, con los peques sentados en el suelo, fuimos adentrándonos en la vida y obra de Carmen y nos fueron dando las pautas de su forma de crear, de pintar lo que veía, lo que vivía, los lugares en los que estaba. La exposición es como un viaje en barco por el Guadalquivir, desde Sevilla hasta Sanlucar de Barrameda. Orilla del río, ciudad, desembocadura, playa...tierra, agua y cielo. 

En las tres o cuatro salas que visitamos hicimos un recorrido por diferentes materiales y técnicas pictóricas, nos introdujeron en la composición, en la luz, nos invitaron a observar, les incitaron a expresar qué sentían ante las obras, intentando enseñarlos a ir más allá del me gusta o no me gusta.

La actividad terminaba con un taller creativo, donde los peques podían plasmar lo que habían aprendido y experimentado pintando en grupos su propio paisaje. David compartió lienzo con su amigo y entre los dos crearon un paisaje doblemente navideño que fue evolucionando a medida que nos explicaban qué era cada cosa...tierra, cielo y a falta de agua, dos belenes con todos sus personajes. Desde ese día, su obra pasó a engrosar los fondos del museo y es que, en un arranque de generosidad, decidieron cederla con la confianza de verla expuesta su su próxima visita.


Ya a nuestro libre albedrío nos dimos una vuelta por el resto de salas, donde los niños "experimentaron el enterno" nunca mejor dicho, correteando por los amplios espacios, preguntando qué es esto y aquello.



"Las bienvenidas están en todas partes" de Antje Schiffers 







Quizás no sea el lugar más turístico de Sevila, pero merece la pena visitar el Monasterio de la Cartuja; tiene un algo especial, emana una especie de energía que hace que te sientas en paz. Será por el enclave, será por el entorno alejado de muchedumbre, será por no se lo que será, pero es. Cuando damos un paseo por allí salgo como recargada, tranquila y me consta que no soy la única a la que le pasa, sólo por eso ya merece la pena pasar un rato en este museo, más aún por acercar a los niños a otras tantas formas de arte.


Estaremos pendientes de nuevas actividades para ellos para poder disfrutarlas nosotros.

Si os animáis a acercaros al Monasterio de la Cartuja, no dejéis de recorrer con pausa la huerta, los patios, los jardines. A sentaros a tomar el sol, escuchar los pájaros y dejaros embargar por esa sensación de paz de la que os hablaba.




16 de enero de 2015

Hoy leemos Laura y el corazón de las cosas

Hace bastante tiempo ya que este libro de la editorial Destino llegó a casa. Fue el regalo de cumpleaños de una buena amiga. Sólo por eso le tengo un cariño especial, más ahora después de la anécdota que contaré al final

Laura y el corazón de las cosas es un libro profundo, con unas preciosas ilustraciones con un cierto aire retro. Aunque con bastante texto, encandiló al pollito allá por sus tres años. Mucho más ahora, que el mensaje cala en su cabecita y su corazón.

Hacía mucho que no lo leíamos y unas noches atrás lo escogió el Gallo para que se lo leyera a David antes de dormir. Entonces volvimos a sentir la magia de este libro.




Laura y el corazón de las cosas habla de una niña, o más bien de su mirada, de su forma de apreciar el sentir de las cosas; porque sí, las cosas, todas las cosas, tienen su corazoncito, quieren y son queridas, se necesitan y se cuidadan. 

Laura ve familias de cosas en todos sus juguetes y adevierte los paralelismos con su propia familia. El oso más grande es papá oso, el oso mediado, mamá osa y el pequeño el oso bebé. Papá y mamá oso cuidan de su bebé como su padre y su madre cuidan de ella. Los coches papás lleban en brazos a los coches bebés cuando estos están cansados, como sus papás la llevan a ella.
Laura veía familias de cosas en todas partes y como a su corazón llegaba el cariño que se tenían siempre las trataba con cariño y las guardaba juntas, agrupadas, para que se cuidaran y no se echaran de menos. ¿Será por eso que los niños son expertos en agrupar los juguetes, en hacer familia? ¿Será que no sólo Laura puede apreciar sus sentimientos? *

A medida que Laura crecía dejaba de jugar con muchas de sus cosas, que se iban quedando arrumbadas en un baúl. Sin nadie que las cuidara, que jugara con ellas se sentirían tristes, le explicó su madre. Así que sus juguetes tuvieron otra oportunidad en manos de otros niños. Juguetes  con sentimientos, imposible no recordar Toy Story, no puede haber un ejemplo mejor.

Aún cuando creció, sus ojos continuaron enseñándole el corazón de las objetos que la rodeaban, por eso sabía que no debía tener más de las que verdaderamente fuese capaz de usar y cuidar. ¿De qué le serviría tantas cosas que no pudiera darle su cariño usándolas? ¿De qué nos sirve acumular y acumular?

Recién pasadas las Navidades, con los excesos de regalos y juguetes, hace bien pararse a mirar con los ojos de Laura, llegar al corazón de las cosas y plantearnos si realmente tiene sentido tener tanto. Si no sería más sensato tener sólo lo justo a lo que le podamos prestar nuestra atención y cariño. 

Mientras le leía al pollito veía por su expresión y su silencio que estaba interiorizando el libro, que le estaba llegando. Quizás el efecto no sea instantáneo, pero confío en que esta manera de entender la vida arraigue en su corazón.

Gracias amiga, porque fue de verdad un regalo. 

Laura y el corazón de las cosas, Premio Infantil Destino Apel-les 2002-2003. Puedes leer a Loranzo Silva, su autor hablando de el libro aquí


* Dejad que comparta un recuerdo. Cuando yo era pequeña tendíamos la ropa en un laaaaaaargo cordel en la azotea. Nunca, jamás tendí una prenda pequeña al final del cordel. Las sentía desprotegidas, solas, si no estaban flanqueadas por una prenda bien grandota. Llamadla manía, pero de verdad que yo las sentía.

ANÉCDOTA - Unidas por un libro y un despiste

Hace unas noches, cuando leímos el libro, compartí una imágen suya en Instagram (#hoyleemos) y en Facebook. Fueron muchos los comentarios agradables. Entré a buscar la reseña aquí, segura de que la habría hecho en su momento pero no, no lo hice. Qué raro.
Varias personas me pidieron que lo reseñara, sin saber que ya había decidido que fuera el protagonista del siguiente Hoy leemos aquí en el blog. Una de ellas fue Inma Tercero, que además me lo agradeció de antemano en un comentario en el post del último viernes.

Cuál fue mi sorpresa cuando ayer vi la imágen que había compartido Inma Tercero de la lectura con su peque ese día...Laura y el corazón de las cosas. ¡Vaya! ya que tenía interés en la reseña y ya lo han leído, podía haberme etiquetado y decirme qué le había parecido el libro. Así se lo comenté. ¿De que hablas? Fue su respuesta. Comprobaciones, conversaciones, risas en facebook y en whasttap...¡¡¡si es que no se puede ser más pava!!! :D```

Mi amiga, con todo su despiste no había recordado que ese era el libro, ¡Con razón le sonaba cuando lo vió en la biblioteca! :D`

Aún nos estamos riendo, así que si queréis leer el mismo día no una, sino dos reseñas del mismo libro, sólo tenéis que visitar Mi Cucolinet


14 de enero de 2015

Navidad en el Árbol de los Chupetes

Hacía mucho que no organizábamos nada en El Árbol de los Chupetes. Cuesta poner una fecha, sacar tiempo, todos tenemos miles de cosas que hacer, eso es así, pero cuando vimos que nuestros hermanos del árbol de Badajoz habían organizado una jornada solidaria nos picamos. Sí, así fue la cosa, dijimos..."pues nosotros también". Vanesa hizo la propuesta y los demás la seguimos encantados.

Pusimos fecha y lanzamos ideas...Me encanta tanto como me asombra cómo se ponen en marcha los mecanismos para entretodos conseguir hacer que salgan las cosas. Vanesa conocía a alguien que podía hacer de cartero real, Pilar Redondo se ofreció una vez más a regalarnos una sesión cuentera y su marido tenía un traje de paje que podía servir al cartero, Jesús se agenció los guantes negros que le faltaban al disfraz y se encargaría de las fotos, Pilar Loeches de nuenvo se curró el diseño del cartel. Bego y yo hablamos con las ranitas de Froggies que aceptaron encantadas de ocuparse de poner guapetes a los peques con el pintacaras. La parte lúdica estaba en marcha.

Pero queríamos que el evento tuviera también y sobre todo un carácter solidario. Bendito whastapp que nos permitió, de contacto en contacto, llegar a la fundación Radio Ecca. Dentro de los proyectos solidarios que llevan adelante habían planetado este año una recogida de juguetes para los niños que participan en su Programa Caixa ProInfancia, la Chimenea Solidaria la llamaron y estaban encantados de unir a los suyos los regalos que recaudáramos en nuestro evento.

Sólo quedaba esperar que el tiempo acompañara y que la gente acudiera. Cruzábamos los dedos de pies y manos. Y funcionó. No era el día más soleado del invierno, pero tampoco el que menos y tampoco era el más frío.

Cuando llegamos ya estaban allí algunos de los elfos y el Cartero. Y comenzaron a llegar las familias. El Cartero Real iba hablando con los peques de una forma tan simpática y divertida que nos tenía embelesados a todos. Imposible que siniteran miedo con él, tan campechano y a la vez tan altento para alentar la magia de esos momentos.

Los chicos de Froggies montaron su mesita llena de pinturas Snazaroo y empezaron a pintar y pintar. Cada niño, cada niña, con un diseño único cargadito de cariño. Dedicaban un tiempo a cada peque para conocer sus gustos y después pintaban y pintaban sin cesar, uno tras otro inacansables hasta que no quedó ni uno...tres horas nada más y nada menos. 


Pilar Redondo, a pesar de sus problemas de garganta nos regaló generosa Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pipi la noche de Reyes. Es uno de los imprescindibles en casa, así que allí estuvimos dándolo todo con la cancioncilla. Siempre me parece mágico disfrutar de los cuentos bajo el árbol allí sentada entre los peques, siendo uno más.

Al menos tres niños aprovecharon la ocasión para decir adios a sus chupetes colgándolos de las ramas del arbolito aquel día, sólo por eso ya todo merece. Pero lo mejor es que estos encuentros vienen aderezados para nosotros con buenos ratos con personas a la que aprecias y de vez en cuando incluso te permiten desvirtualizar a amigos de la red, como esta vez con una amiga iger. 

Esta ocasión aún más merció la pena por la cantidad de juguetes que recogimos con este evento solidario. Una tanda se la llevó Ángela de Radio Ecca, para entregarlos a las familias el día 5. Pero algunas bolsas más llegaron tarde, así que después de reponer fuerzas en un picnic en el parque, en comitiva nos fuimos a dejarlas en la Operación Buena Gente de Radio Sevilla, dividiendo entre unos y otros la solidaridad de la gente del árbol.

Resumiendo y balanceando una jornada maravillosa que ojalá no tardemos tanto en repetir. 

Si no sabéis qué es el Árbol de los Chupetes, daros una vueltecita por su blog o por su página de Facebook, seguro que os gusta la idea y lo mismo queréis seguir plantando arbolitos por el país.

12 de enero de 2015

Las mujeres geneticamente sabemos limpiar

Hace unos días, uno de los concursantes de Master Chef Junior soltó esta lindeza: "Las chicas ya sabéis limpiar genéticamente". Tanto sus compañeras, como el programa fueron rápidos en replicarle. Oir eso, de boca de un niño, en un programa de televisión, hace que resuenen tracas en nuestros cerebros, al menos en el mío, a pesar de pasarnos el día sometidos a mensajes de ese tipo, más velados unos que otros pero diciendo lo mismo.

Días después me topé en facebook con un titular que aún chirriante me hizo pensar en otro enfoque. Me llevó a olvidarme de la coeducación, de la violencia machista, de lo establecido, de los roles, para centrame en la parte antropológica, ancestral. El matiz lo daba ese genéticamente que usó el niño. 

Vaya por delante que quizás no uso los términos correctos para lo que quiero expresar y que probablemente no sea muy exaustiva, perdón por ello, pero no por eso quiero dejar de hacer la reflexión.

El ser humano es una especie joven, muy joven. Desde nuestro nacimiento como lo que somos, cada género asumió unos roles determinados que venían determindos por las propias características físicas. Así las mujeres quedamos al cuidado de los hijos, a la recolección, a las labores domésticas cuando nos adoptamos la vida sedentaria. Los hombres, con otros "dones", se encargaban de cazar. Éramos diferentes, nuestro cuerpo, nuestra mente lo era...ni mejores ni peores, sólo diferentes y ambos necesarios, imprescindibles los dos.

Las mujeres nos hemos ocupado de las tareas domésticas la mayor parte de nuestra existencia como especie, así que sí "sabemos limpiar genéticamente". No hace tantos años que las cosas comenzaron a cambiar, que los hombres dejaron de salir a cazar, que la mujer se incorporó a la vida laboral.

No hace tantos años como para que se haya producido el cambio, la adaptación a la nueva situación de mujeres y hombres, donde (en teoría) ambos hacen (o pueden hacer) las mismas cosas (excepto las marcadas por la propia naturaleza como gestar, parir o lactar). No hay diferencia en cuanto a inteligencia y aptitud; gracias a las máquinas que nos facilitan el trabajo, la parte física también se solventa y ambos podemos ser abogados, trabajar en el campo, ser peluqueros o albañiles, limpiar, conducir un avión, coser o lo que nos echen.

Pero a pesar de todo no dejo de pensar que de alguna forma la memoria antropológica pesa y que es ella la que nos hace tender (hablo en general aún sabiendo que las generalidades nunca son buenas) a preferir unos juegos simbólicos a otros, a dedicarnos más a unas profesiones que a otras, como si tuviérmos una cierta predisposición a continuar haciendo, comportándonos como lo hemos venido haciendo durante millones de años, asumiendo los mismos roles.

Sin embargo eso no está reñido con pensar que el cambio tiene que producirse, que se está produciendo de echo, pero quizás acostumbrados a vivir vertiginosamente, con la inmediatez de las comunicaciones, no nos demos cuenta, que el cambio será lento, muy lento, mucho más lento de lo que nos gustaría. 

Mientras tanto tengamos pacienca y sigamos luchado, porque sin luchar por ello, sin continuar haciendo girar la rueda del cambio, nunca consiguermos olvidar.
Eduquemos en igualdad, compartamos y alternemos las tareas, que nos vean a todos hacer de todo; regalemos coches de capotas rosa, cajas de herramientas, puzles, muñecas y pelotas a niños y niñas; leámosles Super Lola, Mi padre es ama de casaLas princesas usan botas de montaña, todos estos cuentos sobre igualdad de género y muchos más. Un día, quizás muy lejano, pero un día, eso de que las mujeres limpiamos bien, quedará olvidado en la memoria ancentral, y genéticamente mujeres y hombres limpiarán igual. 
Imágen Mónica Carretero


9 de enero de 2015

Hoy leemos todo lo que no hemos leído

Estos días de vacaciones han sido una auténtica locura de diversión y disfrute, de pasar tiempo fuera de casa desde la mañana a la noche, de llegar agotados; tanto como para caer rendidos sin tan siquiera abrir un libro. 

Algún hueco hemos sacado para leer, sobretodo esas lecturas navideñas que volveremos a guardar en nuestra caja hasta las próximas Navidades, pero pocos, la verdad. Así que, entre las nuevas incorporaciones regalos de Papá Noel y de los Reyes, con los que nos obsequiaron en el Primer Encuentro Hoy Leemos en Madrid (#hoyleemosenmallorcamarket), los que nos han prestado, los que han llegado de My Little Book Box y yo que se cuantos más, tenemos una acumulación importante de nuevas lecturas que espero poder ir compartiendo por aquí de viernes en viernes. 

Lo peor de todo es que a la vez vamos rescatando libros "antiguos" de nuestra peque biblioteca, pero a Dios pongo por testigo que no pisaré una biblioteca y menos aún una librería en un tiempo.

Mientras cuento y no cuento y para crearos la misma ansiedad que a mi me entra cuando echo un ojo, pasaros por la etiqueta #hoyleemos en Instagram para daros un atracón visual de lecturas infantiles en familia y si queréis ver las nuestras #pollitolee es la ruta.

El próximo viernes Laura y el corazón de las cosas, por petición popular

3 de enero de 2015

El año que aprendí a decir TE QUIERO, de nuevo

No me gusta hacer balance de los años al terminarlos, sobre todo porque pienso que eso del fin de año el 31 de Diciembre no es más que un camelo, una fecha fijada por alguien sin más, un momento en el que de un día a otro no cambia nada, porque no cambimos nosotros. Es imposible hacerlo en un segundo.

Tampoco me gusta poner mis expectativas en una fecha. ¿2015, tiene que ser un buen año? ¿porque?  Habrá cosas buenas y malas, como cualquier otro, nada es blanco ni negro, sino infinidad de tonos grises o más bien multiud de colores.


A pesar de todo no puedo dejar de verme arrastrada y recordar el año que acaba de terminar y de alguna forma fijar una meta para este que empieza. Qué contradictoria soy.

En 2014 he sido feliz, mi meta es seguir siéndolo. Obvio. 2014 no fue perfecto, este año tampoco lo será, eso sería imposible, pero todo mi empeño será, como hasta ahora, disfrutar al máximo de las pequeñas cosas del día a dia; de mi familia, de mis amigos, cercanos  y virtuales y de los momentos maravillosos que vivimos juntos. De los otros, de los negros, no me acuerdo, como del parto o las malas noches, de las rabietas, de las incertidumbres laborales, de la economía de guerra... De esos aprendí y seguiré aprendiendo y después los enterraré en el olvido. Seguiré mirando la vida con mis gafas de colores. Sólo le pido a quien sea que no ponga grandes trabas en nuestro camino.

Serena, a pesar de toda la borágine y las prisas de este año pasado me siento ahora serena. He cerrado etapas, las he vivido y disfrutado y cuando han dejado de hacerme sentir bien he sido lo suficientemente consciente y valiente para decir adios. Nuevas metas en el horizonte, pero con otros aires para aforntarlas. Nos han sentado bien las vacaciones. Demasiado bien quizás. Aunque nunca es demasiado.

Obvio los propósitos típicos-tópicos...organizarme mejor, hacer ejercicio, tener la casa más limpia, comer mejor, no dejar de publicar (o si), sacar tiempo para el gallo, para mi madre, para le pollito, para mi, para mis amigas, para la famila extendida...todo será o seró...no hay cosa que me guste menos que pensar en iniciar el año como una nueva libreta en blanco que hay que escribir, como si todo lo vivido no exisitiera. De nuevo me contradigo. Así soy yo.

Y sí, como dice el título del post, este es el año que aprendí a decir TE QUIERO de nuevo, a mi madre, que tanto me ha costado siempre y de paso a mis amigos, a veces. Me costó hacerlo, sí, pero después de la primera vez, si no tardas mucho en repetirlo, no se hace tan difícil y resulta que te hace sentir realmente bien. El culmen sería que lograra decir TE AMO, quizás este sea un buen propósito para este año, pero ah, se me olvidaba, a mi no me gusta hacer balance del año pasado, ni propósitos de año nuevo

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