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25 de abril de 2016

Vidriera de papel. DIY

Nuestro piso es pequeñito y no muy luminoso. Para "engañar" a la vista impera el blanco en la decoración. Muebles, paredes y cortinas. El pasillo pequeñito como todo, tiene una fea puerta que da a un patio interior. Aunque blanca también desde el principio pensé en disimularla y para darle uniformidad al pasillo elegimos el visillo Matilda de Ikea de pared a pared. Ni muy translúcido ni muy opaco y con una sencillísima decoración. Quedaba genial. ¿Qué voy a decir yo? Pero no hay cosa más atrayente para un cachorro que una cortina movida con el viento así que de un día para otro...cortina fuera = pasillo feo.

La parte superior de la puerta era de cristal así que esa cortina también hacía que no nos vieran los vecinos pero sin quitar ni una mijita de luz. Había que buscar una solución para salvaguardar nuestra intimidad, decorar un poco y si además "rellenaba" un poco de nuestro tiempo y era lowcost total, mucho mejor...que no veas el dinero que se va en pienso.

Hacía unos días que había visto en facebook una publicación antigua de Marga de Margarita´s en la que había hecho con su Jamonus una vidriera con papel cebolla y cola. El efecto era muy chulo, fácil y barato. Algo así haríamos. quería algo más limpio que el agua cola. El forro adhesivo de los libros fue la solución.

Así que ¿qué necesitamos?

- Forro adhesivo para libros
- Papel cebolla de colores

El  procedimiento es tan obvio que me da hasta vergüenza explicarlo, pero va:

- Rasgas el papel cebolla en trozos irregulares
- Extiendes el forro adhesivo con la parte que pega hacia arriba
- Pegas el papel cebolla aleatoriamente
- Colocas la falsa vidriera en el cristal con papel celo o con washi tape

En mi caso, para obtener el alto de la ventana uní dos rollos superponiéndolos como un centímetro.

 



Y así de bien ha quedado



20 de abril de 2016

Niño, perro, patinete, parque...adios cirios y volantes

Eooooo!!!!! Hola, hellou, bonjour!!! Qué barbaridad, cuanto tiempo sin pasar por aquí y es que no consigo encontrar un minuto para sentarme al pc y cuando voy a hacerlo tengo tanto que contar que no se por donde empezar y me bloqueo. Así que anotación rápida para ubicarnos...¡¡¡somos uno más en casa!!! El bebé perruno llegó a casa en Semana Santa. Oh yeah! Aquí andamos volcados con Ada, en su adapatación y educación. 

La Semana Santa y la Feria se han pasado en un pis pas, sin apenas hacer otra cosa que disfrutar de ella y adapatarnos a ser uno más. Es pequeña todavía y no puede seguir nuestro ritmo a full pero nos las hemos apañado para hacer alguna salida de esas de matar varios pájaros de un tiro (que fea expersión, por cierto).

Niño, perro, patinete, parque, Costco, compra...planazo. Dice David que ir al skatepark con el patinete "mola mazo" y la verdad es que se echa un rato de lo más agradable allí al solete mientras la perrilla juega se come el cesped.

La primera vez que planteamos ir al skatepark fue dentro de las actividades de Navidad de #alumbrasevilla. Si digo que no sabía muy bien qué íbamos a hacer allí con un par de mocos de 5 y 6 años no miento y es que pensaba que aquello era una zona vetada para los no iniciados. Me sorprendió comprobar que convivían bibicletas, patines, patinetes, monopaties...y gentes de distintas edades y niveles, ese día además había música para rodar y fue toda una experiencia.

Al pollito le gusta llevarse al skatepark su patinete, uno de tres ruedas de Imaginarium que le regalaron los Reyes hace como cuatro años (nos ha salido superbueno el cacharro). Es un invento eso del patinete, no conozco niño al que no le guste y es que es mucho más fácil de manejar que un monopatín y es más versátil que una bicicleta, no ocupa tanto espacio y te lleva a todas partes. Tanto que ya hay también montones de adultos que los usan, si no que se lo digan a la familia Dinamita todos patinizados, que son para comérselos con papas.

Uno de los días de feria pasamos de los volantes y nos llevamos a Ada al skatepark. Allí estuvo el pollito un par de horas practicando el Freestyle Scooter, que así se llama este deporte, de lo que se entera una. Había varios niños con más o menos destrezas subiendo y tirándose por las rampas. David se amigó con uno un poco mayor que él y juntos se metieron en el foso. Lo que uno hacía el otro lo seguía. Me encanta esta forma de aprender entre iguales. Las ganas de ayudarse unos a otros, la de superarse continuamente, ese venirse arriba cuando se consigue un "nuevo truco". Me gusta esto del Freestyle Scooter y si ya pensábamos que tocaba jubilar el viejo patinete que tanto juego le ha dado, ya lo tenemos claro: regalo de cumple asegurado. 

He estado bicheando en la tienda de patinetes y casi me da un pasmo cuando he visto los precios, peeeeero gracias a su guía de compra me ha quedado claro que para empezar, con uno de gama baja vamos apañados. Ya habrá tiempo de invertir más si le sigue pareciendo que mola mazo.

Shhhh a mi la verdad es que me da mucho miedo ver las coas que hacen, sólo pienso en que van a caerse y espazunrrarse, pero intento adoptar la actitud de nuestro amigo J, confiar en el pollito y que sea lo que tenga que ser. Está bien ir con J al skate park, te da una confianza y una tranquilidad que te atreves a intentarlo...que se lo digan a mi culo

Ea, pues me ha pillado mirando la web y ha elegido. Este es el que le gusta, el patinete Scooter Krunk Stomp. Ahí queda para el mes que viene







1 de abril de 2016

Hoy leemos La increíble historia del puntito Chimpún

A este blog pongo por testigo que no empezaremos otro libro gordo de Jerónimo Stilton hasta después del cumple del pollito y es que nos ha tenido secuestrados, literariamente hablando, desde navidades. Qué coñazo. Que no digo que esté bien ni mal, pero la verdad es que se me ha hecho suuuuuuperpesado leerlo a trocitos cada noche. Qué monótono, qué aburrido, qué tostón. Pero oigan que al pollito le molaba eso de leer el mismo libro que se estaba leyendo su compañero LG y tenía un ligero pique de quien iba más adelantado que el otro. 

En realidad hace días, o más bien semanas que lo terminamos, pero estábamos estamos tan agotados que caíamos rendidos sin llegar a hincarle el diente a nada. En cola tenemos varios álbumes ilustrados y hoy por fin hemos llegado con fuerzas para disfrutar uno de ellos: La increíble historia del puntito Chimpún. Tengo que darle las gracias al café que me he tomado en la merienda, que ha hecho que no caiga cao después y tenga un ratito para sentarme al pc. Lo echo de menos ehhhh!



Que el protagonista de una historia sea un punto es un punto. Un punto y final, Chimpún. Nunca lo había pensando, pero es verdad, debe de ser jodido poner fin a todo. Chimpún. No me extraña que el pobre Chimpún anduviera llorando por los rincones, no era para menos. Cortar el punto así debe de ser difícil de llevar. ¿Puede haber algo peor que se un cortapunto?
¡Pero qué punto! apareció Chamchán, otro punto y ¿qué pasa si juntamos a Chumpún y Chamchán? :



Oh yeah!!! Ya no hay final. Dos puntos, la historia continúa, la canción no se acaba, el viaje se alarga hasta no poder más y va llegando el punto final. 


Me ha gustado la idea dotar de entidad a un pequeño ente gramatical. La forma de explicar el concepto de fin y de continuidad a través de estos dos personajes. Aprender jugando como tantas veces me recuerda David que es lo mejor. Un aplauso a Inma Muñoz por haber materializado su idea y haberse atrevido con la autoedición, valiente que es y un ¡bravo! por haber elegido a Vireta para ilustrarla. Ya sabéis que siento debilidad por su trabajo. No me parece nada fácil dotar de personalidad a un punto. Es genial el incremento del color en el punto de inflexión de la historia. La explosión de alegría cuando por fin no es el fin. Y esos pequeños Chimpún terminando los párrafos me han parecido la mar de tiernos y juguetones. 

Ojalá este librito no sea un Chimpún y en equilibrio con un Chamchán Inma y Vir sigan creando historias ortográficas para aprender disfrutando ¿Qué decís? ¿Chim-Chán?

La increible historia del puntito Chimpún distribuida con la editorial Olelibros ya está presente en muchas librerías y se vende en ebook en varios países. Podéis haceros con el ebook aquí y en papel aquí


30 de marzo de 2016

Pensamientos recurrentes

Me doy cuenta que cuando dejo la mente en blanco concentrada en alguna tarea "monótona" que me asaltan los mismos pensamientos. Tengo la costumbre de "escribir" post en mi cabeza, de un tiempo a esta parte nunca llego a publicarlos. En ese momento no tengo tiempo y cuando tengo tiempo no tengo ganas. No, mentira: no tengo tiempo, ni fuerzas, ni nada de nada. Se olvidan. Pero cuando esos pensamientos vuelven una y otra vez opto por escribirlos. Eso hice con este post hace mil. Se quedó ahí en borradores. Hoy ha vuelto a aparecer en mi cabeza mientras conducía camino a un centro comercial.

Entonces lo escribí así:

"Últimamente, quizás a raíz de la noticia de aquel niño que murió asfixiado en el coche olvidado por su padre no dejo de pensar: Eso me podría pasar a mi. Si, así tal y como lo digo. Así de fuerte como suena.

Una vez me dejé olvidada en la casa del pueblo a mi perra, la quería con locura, pero la olvidé. Lo recordé cuando la eché en falta ya en casa, a sólo 15 minutos de la casa del pueblo donde la dejé. Me sentí fatal por el olvido, tan, tan mal como cuando olvidé recoger a mi amiga a la que había dejado en casa de su novio con el acuerdo de pasar a por ella antes de irme a casa. Esta vez me acordé en el camino de regreso. ¿Podría volver a pasarme? Seguro que si.
Imagen
Últimamente, nada más montarnos en el coche el pollito se queda dormido, y yo, con la música puesta, en silencio conmigo misma, disfruto de la desconexión de todo y disfruto de estar sola, conduciendo. Me encanta conducir. En esos momentos me olvido de todo y sí, creo que podría llegar a mi destino, salir del coche y olvidarlo dentro, durmiendo. Eso me aterra. 

El otro día compré un libro para un regalo. Estoy convencida que lo metí en el maletero del coche para que no estuviera a la vista en el parking del centro comercial al que íbamos a continuación. David venía conmigo, había quedado con unas amigas. No tengo conciencia de que sacara la bolsa con el libro para nada, no tenía porqué. Pasamos una tarde fantástica. Al llegar a casa cogí la bolsa del centro comercial. No visualizo la del libro. En casa no está, en el coche tampoco, llamé a la librería y tampoco. Desapareció, se volatilizó. ¿Podría pasarme algo así con mi hijo? Me da pánico sólo de pensarlo."

Antes de ayer llevé a una extraescolar a David con una amiga suya. Debía recogerla y tener en el parque con los demás niños mientras su madre llegaba cinco minutillos tarde. Cuando estábamos en la placita vi aparecer a MJ, la mamá y recordé de golpe que me había olvidado de la niña. Qué irresposabilidad por mi parte, qué descuido, qué desastre.

Y así iba hoy de nuevo en el coche con la música puesta y David dormido detrás y de nuevo he vuelto a pensar que podría pasarme, que podría olvidarlo. 



9 de marzo de 2016

Y el profesor dijo: ¡Tu serás su agenda!

y me negué.

Me niego a ser la agenda de mi hija por el whastapp. Recuerdo cuando leí ese post que de la noche a la mañana se había hecho viral. Entonces, estando el pollito en infantil aún no tenía deberes.

Soy antideberes, así, del tirón lo digo (hablo de primaria). No me voy a parar a justificarlo ahora. Pero también soy "bastante cumplidora" de las normas (siempre y cuando estén dentro de lo que en nuestra casa consideremos aceptables) y si le ponen tarea es lo que hay, tendrá que hacerla (o no, él sabrá y entonces tendrá que asumir las consecuencias).

Si hay algo para mi más importante que que aprenda a sumar, restar, escribir...es que aprenda cosillas así como RESPONSABILIDAD, pejiguera que es una. La cosa es ¿cómo puedo enseñar a mi hijo a ser responsable de su tarea del cole si es a mí, a través del grupo de whastapp a quien le dicen qué ejercicios tiene que hacer en casa?

¿WHAT 0.0?

La cosa sería algo tal que así...Whastapp de la delegada en el grupo de la clase: "Dice el profesor que para mañana tienen que hacer los ejercicios 9, 10 y 11 del tema 4 de matemáticas". A lo que normalmente seguirá un aluvión de comentarios del tipo "mi fulanito no trae el libro ¿puede alguien pasarme las fotos de los ejercicios?" o "menganito tiene marcados el 7 y el 8 ¿entonces esos no son?"...

¿REALLY?

¿De verdad es tan necesario que los lleven hechos? ¿de verdad no es más importante que ellos, los niños, se preocupen de enterarse de la tarea que tienen que hacer? ¿de verdad no es más importante trabajar su responsabilidad aún a costa de no llevar hechos los deberes? ¿de verdad no es mejor dejar que lo intenten, que ensayen, que se equivoquen, que asuman las consecuencias de sus actos si no cumplen? ¿de verdad nosotros tenemos que ser la agenda de nuestros hijos, así por decreto de profesor?

¿No sería más lógico que el profesor escribiera en la pizarra los ejercicios que tienen que hacer, los peques los copiaran en sus agendas y después en casa cada padre/madre a su criterio se encargara o no de saber qué tienen que hacer mirando en su agenda o aún mejor hablando con su hijo? ¡Qué tontería estoy diciendo!...No, en la agenda sólo se apunta la fecha y tema de los controles de mates y lengua, cada semana, para que se acontumbren...cágate lorito.

Cuanto mal ha hecho el whastapp. Flaco favor 




Para que no me acusen de alentar esos "grupos criticones con sus profesores, institutos y coles" lo comento aquí y no allí, para no fomentar esos grupos "tóxicos que están lejos de la crítica constructiva" (Gestionando hijos), a él ya se lo escribí en la agenda






2 de marzo de 2016

No creo en los castigos pero los aplico

Qué contradicción, pero así es la vida, así es mi vida.

No creo en la educación de la supernany, no creo en la educación basada en premios y castigos.
Creo que hay otra forma de hacer las cosas, a base de hablar, de explicar, de hacer entender. Quizás, probablemente, casi seguro, sea una forma más lenta de conseguir los mismos resultados, en realidad quizás nunca consigamos los mismos resultados. Pero creo que es tan importante el resultado final que la forma de conseguirlo.

No quiero que mi hijo haga tal o cual cosa pensando en que así le haré un regalo o lo dejaré sin cuento esa noche, no.
Ni siquiera me gustaría que hiciera las cosas por complacernos, por el mero hecho de que eso nos haga sentir bien o mal, no.
Me gustaría que lo hiciera o no con el convencimiento de que así debe ser. Entiendo que es algo difícil de entender para él, tan difícil como para mi explicarlo.

Lo cierto es que nadie dijo que fuera fácil, ni que yo fuera perfecta. Una cosa es lo que intento hacer y otra la que en alguna ocasión he terminado haciendo por mi propia rabia, frustación y falta de recursos. 

(Esto lo escribí el 24 de Octubre de 2014)

Esa rabia, frustación y falta de recursos se volcó hace ya unos meses en intentar paliar el tema de las palabrotas. ¡¡¡Espárragos!!! Parece mentira, pero desde que escribí sobre ello en 2012 nada ha mejorado la cosa sino todo lo contrario.

Hemos pasado por darle el recurso de otra palabra, por ignorar completamente ese vocabulario y nada. Sobra decir que su padre y yo cuidamos mucho de no soltar tacos(cuando él está delante). Hace unos meses, más por jorobarlo que por otra cosa dije las temidas y absurdas palabras: ¡Si vuelves a decir una palabrota te quedas sin paga!
Dicho y hecho...¿De verdad que esperaba que dejara de decirlas? (no me lo creo ni yo) Sin paga desde entonces. ¿Ha servido de algo? No hija no. ¿He conseguido el objetivo? No hija no ¿Acaso se han reducido el número de palabras malsonantes que salen por esa boquita? Para nada. Claro está que no funiona.

Lo mismo tengo que asumir que él es así, que forma parte de su ser soltar un ¡Coño! cuando casi se cae o un ¡joder! cuando está enfadado por algo. Porque el muchacho lo dice bien, en su justo momento, cuando cualquiera lo diría. Y yo lo entiendo, de verdad...yo hablaba así (hasta que él nació y dejé de hacerlo para poder decirle que su madre no hablaba de esa manera)...y no me faltan ganas muchas veces al día de soltar una palabrota, que se queda uno la mar de a gusto.

Pues eso, quitarle la paga no cumplió nuestro objetivo, no dejó de decir palabrotas. Por el contrario borró de un plumazo las buenas enseñanzas que tenía con ella: se compraba sus cosillas, aprendía a administrarse, tomaba consciencia de que el dinero se acababa y había que pensar bien en qué gastarlo, ahorraba un poquito...



Lo grande es que aún sabiendo que no ha funcionado, cuando ya habíamos hablado su padre y yo de ello, ante la pregunta ¿Cuando voy a volver a tener paga? Todavía nos hemos visto diciendo "Cuando dejes de decir palabrotas". ¿Se puede estar más obcecado que nosotros?

Así que si pollito, recuperarás tu paga. Total, quitártela no sirvió de nada



24 de febrero de 2016

Vamos a entrar en los anales de la historia...¡patinando!

Qué bien se está cuando se está bien, y así estoy yo, divinamente. Vaya eso por delante, que son muchos los que me preguntan qué me pasa para estar tan desaparecida del mundo blogeril. Veinte días sin publicar...me lo dicen hace un año y no me lo creo ni yo.
Pues no me pasa ná de ná o sí, me pasa un cambo de etapa, una falta de ganas de sentarme al pc, de pillar el móvil...me he ido desintoxicando y oye, sienta tan bien, dan las horas para tantas cosas, o para tan pocas (según el día) que se está maravillosamente sin andar como las locas por sacar tiempo para andar por aquí. Peeeeeeero, a la vez, lo echo de menos...cómo somos las personas que no estamos contentos con lo que tenemos. Así que no, no me voy, sigo aquí, a destiempos, a mi ritmo, sin calendarios, fechas ni compromisos.

Que qué hago ahora con "tanto tiempo libre" me preguntan...pues...vivir sin prisas, que es mucho. Una cama por aquí, una lavadora por allá, la organización de un menú familiar, un whastapp, poner una rodillera a un pantalón, un café con Jesús...patinar

A cada loco le da por un tema y a mi me ha dado por ahí. Ya lo dice Carmen Linares "el patinje es altamente adictivo" y yo estoy enganchada, lo reconozco. La culpa la tuvo otra Carmen, la War, que apuntó a su E, la siguió A, y después el pollito. Meses después ahí estaba yo y ahora también el Gallo.

Me gusta este deporte lúdico y divertido, donde nadie compite con nadie más allá que con uno mismo por aprender, por superarse, por afrontar los miedos y oye, se me están poniendo unos muslitos la mar de duros (debajo de la capa de celulitis están duros, lo prometo). Estás en la calle, al solete o al fresco (me encanta pasar frio/calor), no necesitas más que salir sin más preparación, sólo o acompañado (con amigos todo es mejor, ahí está mi Paqui, por ejemplo) y es que sí ¡¡patinar te hace más libre!! 

Empezamos con las clases con el Club Patiandores de Sevilla, conoces un montón de gente diferente, en un ambiente sanito, ideal para los peques, los adolescentes y los adultos (vamos, para todo kiski). Ahora las rutas, entretenimiento low cost para los viernes noche y lo último ¡¡un reto!!

Si lo consiguen, si lo conseguimos, pasará a los anales de la historia. Lo consigan o no, recordaremos siempre que nosotros estuvimos allí. Me acuerdo, hace mil años aproximadamente, me da a mi que por el 92, coincidiendo con la Expo que participé en otro Guínes...me veo vestida de flamenca bailando sevillanas con mis amigas en la Plaza de España (lo mismo me lo he inventado porque no encentro referencias en la red sobre el tema)...sea como sea quiero atesorar este recuerdo, participar en EL MAYOR GUSANITO DE PATINADORES DEL MUNDO. #guinnesspatinajesevilla

Desde este rinconcito te animo a unirte al club y sobretodo al reto. Si quieres tener más información, formar parte del gusanito, colaborar con la logística ese día, difundiendo...como sea, sigue el enlace y rellena el cuestionario https://guinesspatinajesevilla.wordpress.com/