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15 de diciembre de 2016

Tan afortunados

Todo pasó de corrido. De esas veces que los acontecimientos se van sumando de casualidad, todos relacionados con el mismo tema que hicieron que esos días me sintiera especialmente afortunada, que tomara conciencia, una vez más, de cuantos motivos tenemos para dar las gracias. Y lo hicimos.

Gracias a nuestras chicas americanas, Mollie y Marlee celebramos, aunque con retraso, nuestra particular cena de Acción de Gracias al más puro estilo americano. Andaba esos días David haciendo un trabajo de investigación sobre Estados Unidos así que nos sumamos a #salvemoslas cenas de Ikea al más puro estilo Sparks and Rockets, aprovechando para hablar de sus tradiciones y de sus recetas típicas. Pollo a falta de pavo, Pumpkin Pie, batata con malvaviscos, verduras con semillas de calabaza, puré de patatas y Appel crumbel con helado de vainilla. Las chicas se pegaron el currazo de conseguir los ingredientes y cocinar. Por un rato me limité a ser el pinche sin más.
Batata, calabaza, manzana, naranja, canela, comino, jengibre...podréis imaginar cómo olía nuestra cocina. Podréis imaginar qué festín de productos de otoño nos dimos. Que afortunados somos.



Del otro lado, aquellos días se llevaba a cabo la recogida para el Banco de Alimentos de Sevilla. En el colegio, en cada supermercado en el que entrábamos...colaboramos con cada uno y cada vez recordaba de nuevo, como en cada campaña, como en cada año: "Debemos colaborar David, somos muy afortunados, no nos falta la comida, pagamos las facturas, si necesitamos ropa nueva la compramos...vamos al cine y al teatro, hacemos taller, salimos a comer por ahí de vez en cuando, nos damos algún capricho, nos vamos de vacaciones...otros no pueden...muchos no pueden. Qué afortunados somos.

Coincidió también con la Semana del Refugiado Sirio en la Biblioteca, entre sus acciones, una campaña de recogida de material para los campamentos de refugiados de la frontera de Siria y de Turquía. Pañales, biberones, compresas, cepillos de dientes, vendas, material escolar...Allí que nos fuimos también para hacer de mensajeros de la tita Encarna y allí nos topamos con una exposición de fotografías de lo más cruda de la vida en los campos de refugiados, de los viajes por mar apiñados en busca de una nueva vida. Ellos allí, nosotros pensando cuál de los libros de Jeronimo Stilton llevarnos a casa. Qué afortunados somos.

Mellegó un mail de Rayuela, la presentación de un libro en la Fundación Tres Culturas, un libro sobre refugiados, sobre huída, sobre sueños, El Viaje de Francesca Sanna. Allí nos fuimos y con ella vivimos y sentimos (más los adultos que los niños) cómo te puede cambiar la vida. Cómo podríamos pasar a ser ellos, los que huyen, los que buscan, los que sueñan, los que viajan dejando atrás su vida, en busca de "un lugar donde puedan vivir en paz y comenzar de nuevo su propia historia". Pero no lo somos, estábamos allí escuchando su historia. Qué afortunados somos.





23 de agosto de 2016

De una vuelta, primeras veces y ya se verá

Hace meses que no escribo, que no paso por aquí, el editor de blogger. Meses que no entro en el blog. Ahora, al hacerlo he sentido pánico de que algo hubiera cambiado, me pidieran claves que no recordaba y esto quedara en el limbo para siempre. Tengo que hacer acopio de todo esto, antes de que los miedos se hagan realidad y se pierdan todos estos años de memoria. Sería una pena.

Hace meses que no escribo, no lo necesito, no me lo ha pedido el cuerpo hasta esta noche. Acabo de terminar El libro de los Baltimore, son casi las tres de la mañana. Pretendía dormirme pero como me pasaba tantas veces he comenzado a escribir en mi cabeza. Esta noche he vencido la pereza, esa que no sentía antes, y me he levantado. Vuelvo a estar sentada en el chaise longue como tantas vecez, ese espacio que hemos cedido a Ada y que hoy, a su vez me ha pretado a mi por un rato.

David duerme en su cama. Ahora la prefiere. Aún siente el deseo de dormir con nosotros, pero el calor y la incomodidad le pueden y decide irse a su cama. Sí llegó, el descolecho ha tardado dos años en arraigar. Aún me necesita para dormirse. Una historia, un rascar de espalda, media vuelta y a dormir. Hace meses, muchos meses que lo de leer antes de dormir se ha vuelto muy esporádico, demasiado. Intentamos recuperarlo cuando las chicas de Me & Mine nos hiceron llegar uno de sus flamantes Pasaporte del lector. Llegó a casa junto al Carnet de conducir infantil, justo, justo cuando volvimos de los días en Los Caños. Esos en los que cada tarde paseábamos por el paseo martítimo donde yo aprendí a pontar en bici. Si hubiera llegado antes creo que me lo habría quedado para mi, que lo habría rellenado yo. Es tan bonita la idea de plasmar ese gran momento de la infancia. De otra forma puede que pase desapercibido entre los miles de recuerdos que atesoramos. Yo recuerdo...primero sin un ruedín, cuando invariablemente tenías que pedalear inclinado, más difícil aún que hacerlo sin los dos. Después sin ellos. El miedo a intentarlo, a caer, a no poder. La voz que te dice que te agarra, pero que sin que te des cuenta te suelta y tú que ni te enteras hasta que lo percibes y te aterra. Qué pena que no lo idearan antes, cuando el pollito aprendió a montar en bici. Qué pena que en mi afán organizador los guardara no se donde y ahora no los encuentre en ningún lugar de este minipiso que tiene mil rincones. Los podría haber sorteado o regalado, al menos haberles hecho alguna reseña instagramera y darles así las gracias. ¿Que si esto es publicidad? Supongo que sí, si quieres verlo así. Para mi es gratitud, por seguir acordándose de mí a pesar de tener este rinconcito casi extinguido. ¿Que si soy honrada? ¿Que si realmente me gustan sus productos? Mil veces sí, por concepto, por originalidad, por sentimento. Cada uno que inventan me parece más genial que el anterior. Además, lo explican tan bien, te hacen llegar tan claramente el cariño y la pasión que ponen en cada nueva idea, que es difícil de superlo. De ahí que mi idea fuera transquibir tal cual la reseña explicativa que enviaban con ellos...pero la perdí, se fue a ese rincón escondido ha hacerle compañía al carnet y al pasaporte. Quizás aparezcan al cabo de los años, como aquella bolsa de canicas que escondió mi madre y que jamas encontramos entera. Cada año, como por arte de magia, entre los jerseys, las medias y la ropa interior aparececían canicas de colores. Misterios de infancia.

Este ha sido un verano de primeras veces, como cada uno desde aquel primero que vivimos con un bebé de un mes en el club. 

Su primera herida con sangre en el brazo un mes después aún tiene la cicatriz. Resbaló cogiendo cangrejos. Aunque el talegazo (como lo llamamos por aquí) fue grande, el golpe mayor fue a su orgullo. No está bien caerse delante de unos iguales a los que intentas impresionar con tus dotes de cazador sin miedo. Qué difícil mantener el tipo, tragarse las lágrimas y sobreponerse repitiéndote una y otra vez que eso sólo le pasa a los intrépidos. 

Aprendió a coger la ola en la orilla gracias a un amigo de una tarde. Nadamos a remolque hasta "el arrecife", toda una aventura con su amiga E. La primera vez de snorkel, su primer pez. Esa respiración rápida por el miedo, esa respiración entrecortada por la emoción. Esos nervios a flor de piel. Esa superación. El primer baño de noche (o casi, casi). De noche sí el primer picnic en la playa, el pasear a la luz de la luna.

Los baños con la goma en la azotea. Descubrir la Barbie de mamá, su ropa. Ponerle modelitos diferentes y descubrir que es guay eso de jugar a las muñecas. Los minizapatitos de tacón imposible. El perro. El dormitorio de madera que me trajeron los reyes (que mi madre pintó de rosa mientras yo dormía, con tantas capas que las puertas del armario no cerraban), la cocinita con su horno, frigorífico y fregadero. Con esa ventana en la que se veía un parque. Era yo la que hace dos días jugaba. parece mentira.

De noche en el campo con R, sacos de dormir, linternas, un telescopio. La primera estrella fugaz. 

Cines de salas vacías, cines de salas a rebosar. Miércoles tras miércoles.

Parque de doce a dos. Música, baile, agua y calor. 

Los rollitos de Nocilla son más buenos cuando los haces tú, las salchicas más sabrosas, los filetes de pollo más en su punto.

Acampar en el salón de la abuela y descubrir que tu salón, aunque más pequeño es mejor. Dormir con Ada aunque haga calor.

La primera vez en un parque acuático. Más superación. Qué suerte encontrar amigos que te guien. Qué rabia medir justo 1,20 (o eso dice la señal), qué fastidio tener que esperar un año. Eso dices ahora, sin haber mirado abajo desde lo alto del tobogán amarillo, ahora que te tenía convencido. Habrá que esperar.

El explotar, el miedo, la verdad, el cambio, la ayuda, el más cambiar.

Siestas y teta...eso sigue igual. 7 años ya. Cada una la disfruto, pensando que puede no haber más. Quizás la de hoy haya sido la última. Lo confesó hace unos días llorando "no hay leche", "es un rollo crecer", "yo quiero seguir tomando tetita". Seguimos sí, a ratitos cortos pero seguimos. Ninguno de los dos está preparado, pero mi cuerpo dice ya. Viviremos nuestro duelo cuando se termine, o no, quizás sea tan progresivo que no nos demos cuenta. Quizás el próximo verano sea uno más.



Este año no ha habido viaje. El próximo...ya se verá. Tenemos en mente una idea, a ver si conseguimos hacerla realidad, que esa soy yo, la de "de noche voy a Madrid, de día me quedo aquí" (me leo ahí...cuanto he cambiado, cuanto ha cambiado todo)...a Madrid no, más lejos...Guardo en la mesita de noche el Carnet Viajero. Este no se me va a perder. Tendrá que esperar un años, pero lo rellenaremos, será nuestro diario de esa otra primera vez.



15 de junio de 2016

Tiempo de vínculo

Crear vínculos requiere tiempo. Tiempo y cariño y en esas andamos pasando los días. Desde que Ada llegó mucho ha cambiado. Unas rutinas se han ido para adoptar otras, las que necesitamos ahora, las que se adaptan al momento. Evolucionando. 

Se pueden contar con los dedos de una mano los libros que hemos leído. El momento cuento ha desaparecido (por ahora). No importa, se que volverá. Ahora es el tiempo de ella, de Ada. En un pis pas será un perro adulto. En nuestra mano está la relación, el vínculo, que hayamos establecido con ella. En nuestra mano está también vivir y sentir esta etapa, con sus cosas buenas y las no tanto, que no pase de puntillas.

Decía W que la primavera/verano era mala época para que un cachorro llegue a casa, que te hacía perderte muchas cosas (esas cervecitas veraniegas que tan bien sientas, esas largas tardes de piscina...). Yo creo que es justo lo contrario, que el buen tiempo y el TIEMPO (vacaciones de semana santa y de feria, fin de las extraescolares, fin del cole) nos permiten disfrutar de este nuevo ser y eso, crear vínculos. 

Los paseos mañaneros con la fresquita, las largas siestas de sofá, ir al campo, a la playa, parquear. Un no a tiempo, un saber escuchar. Conocernos, entendernos y querernos. Tiempo



Contando los días estamos para el final del cole. 5 quedan ya

25 de abril de 2016

Vidriera de papel. DIY

Nuestro piso es pequeñito y no muy luminoso. Para "engañar" a la vista impera el blanco en la decoración. Muebles, paredes y cortinas. El pasillo pequeñito como todo, tiene una fea puerta que da a un patio interior. Aunque blanca también desde el principio pensé en disimularla y para darle uniformidad al pasillo elegimos el visillo Matilda de Ikea de pared a pared. Ni muy translúcido ni muy opaco y con una sencillísima decoración. Quedaba genial. ¿Qué voy a decir yo? Pero no hay cosa más atrayente para un cachorro que una cortina movida con el viento así que de un día para otro...cortina fuera = pasillo feo.

La parte superior de la puerta era de cristal así que esa cortina también hacía que no nos vieran los vecinos pero sin quitar ni una mijita de luz. Había que buscar una solución para salvaguardar nuestra intimidad, decorar un poco y si además "rellenaba" un poco de nuestro tiempo y era lowcost total, mucho mejor...que no veas el dinero que se va en pienso.

Hacía unos días que había visto en facebook una publicación antigua de Marga de Margarita´s en la que había hecho con su Jamonus una vidriera con papel cebolla y cola. El efecto era muy chulo, fácil y barato. Algo así haríamos. quería algo más limpio que el agua cola. El forro adhesivo de los libros fue la solución.

Así que ¿qué necesitamos?

- Forro adhesivo para libros
- Papel cebolla de colores

El  procedimiento es tan obvio que me da hasta vergüenza explicarlo, pero va:

- Rasgas el papel cebolla en trozos irregulares
- Extiendes el forro adhesivo con la parte que pega hacia arriba
- Pegas el papel cebolla aleatoriamente
- Colocas la falsa vidriera en el cristal con papel celo o con washi tape

En mi caso, para obtener el alto de la ventana uní dos rollos superponiéndolos como un centímetro.

 



Y así de bien ha quedado



20 de abril de 2016

Niño, perro, patinete, parque...adios cirios y volantes

Eooooo!!!!! Hola, hellou, bonjour!!! Qué barbaridad, cuanto tiempo sin pasar por aquí y es que no consigo encontrar un minuto para sentarme al pc y cuando voy a hacerlo tengo tanto que contar que no se por donde empezar y me bloqueo. Así que anotación rápida para ubicarnos...¡¡¡somos uno más en casa!!! El bebé perruno llegó a casa en Semana Santa. Oh yeah! Aquí andamos volcados con Ada, en su adapatación y educación. 

La Semana Santa y la Feria se han pasado en un pis pas, sin apenas hacer otra cosa que disfrutar de ella y adapatarnos a ser uno más. Es pequeña todavía y no puede seguir nuestro ritmo a full pero nos las hemos apañado para hacer alguna salida de esas de matar varios pájaros de un tiro (que fea expersión, por cierto).

Niño, perro, patinete, parque, Costco, compra...planazo. Dice David que ir al skatepark con el patinete "mola mazo" y la verdad es que se echa un rato de lo más agradable allí al solete mientras la perrilla juega se come el cesped.

La primera vez que planteamos ir al skatepark fue dentro de las actividades de Navidad de #alumbrasevilla. Si digo que no sabía muy bien qué íbamos a hacer allí con un par de mocos de 5 y 6 años no miento y es que pensaba que aquello era una zona vetada para los no iniciados. Me sorprendió comprobar que convivían bibicletas, patines, patinetes, monopaties...y gentes de distintas edades y niveles, ese día además había música para rodar y fue toda una experiencia.

Al pollito le gusta llevarse al skatepark su patinete, uno de tres ruedas de Imaginarium que le regalaron los Reyes hace como cuatro años (nos ha salido superbueno el cacharro). Es un invento eso del patinete, no conozco niño al que no le guste y es que es mucho más fácil de manejar que un monopatín y es más versátil que una bicicleta, no ocupa tanto espacio y te lleva a todas partes. Tanto que ya hay también montones de adultos que los usan, si no que se lo digan a la familia Dinamita todos patinizados, que son para comérselos con papas.

Uno de los días de feria pasamos de los volantes y nos llevamos a Ada al skatepark. Allí estuvo el pollito un par de horas practicando el Freestyle Scooter, que así se llama este deporte, de lo que se entera una. Había varios niños con más o menos destrezas subiendo y tirándose por las rampas. David se amigó con uno un poco mayor que él y juntos se metieron en el foso. Lo que uno hacía el otro lo seguía. Me encanta esta forma de aprender entre iguales. Las ganas de ayudarse unos a otros, la de superarse continuamente, ese venirse arriba cuando se consigue un "nuevo truco". Me gusta esto del Freestyle Scooter y si ya pensábamos que tocaba jubilar el viejo patinete que tanto juego le ha dado, ya lo tenemos claro: regalo de cumple asegurado. 

He estado bicheando en la tienda de patinetes y casi me da un pasmo cuando he visto los precios, peeeeero gracias a su guía de compra me ha quedado claro que para empezar, con uno de gama baja vamos apañados. Ya habrá tiempo de invertir más si le sigue pareciendo que mola mazo.

Shhhh a mi la verdad es que me da mucho miedo ver las coas que hacen, sólo pienso en que van a caerse y espazunrrarse, pero intento adoptar la actitud de nuestro amigo J, confiar en el pollito y que sea lo que tenga que ser. Está bien ir con J al skate park, te da una confianza y una tranquilidad que te atreves a intentarlo...que se lo digan a mi culo

Ea, pues me ha pillado mirando la web y ha elegido. Este es el que le gusta, el patinete Scooter Krunk Stomp. Ahí queda para el mes que viene







1 de abril de 2016

Hoy leemos La increíble historia del puntito Chimpún

A este blog pongo por testigo que no empezaremos otro libro gordo de Jerónimo Stilton hasta después del cumple del pollito y es que nos ha tenido secuestrados, literariamente hablando, desde navidades. Qué coñazo. Que no digo que esté bien ni mal, pero la verdad es que se me ha hecho suuuuuuperpesado leerlo a trocitos cada noche. Qué monótono, qué aburrido, qué tostón. Pero oigan que al pollito le molaba eso de leer el mismo libro que se estaba leyendo su compañero LG y tenía un ligero pique de quien iba más adelantado que el otro. 

En realidad hace días, o más bien semanas que lo terminamos, pero estábamos estamos tan agotados que caíamos rendidos sin llegar a hincarle el diente a nada. En cola tenemos varios álbumes ilustrados y hoy por fin hemos llegado con fuerzas para disfrutar uno de ellos: La increíble historia del puntito Chimpún. Tengo que darle las gracias al café que me he tomado en la merienda, que ha hecho que no caiga cao después y tenga un ratito para sentarme al pc. Lo echo de menos ehhhh!



Que el protagonista de una historia sea un punto es un punto. Un punto y final, Chimpún. Nunca lo había pensando, pero es verdad, debe de ser jodido poner fin a todo. Chimpún. No me extraña que el pobre Chimpún anduviera llorando por los rincones, no era para menos. Cortar el punto así debe de ser difícil de llevar. ¿Puede haber algo peor que se un cortapunto?
¡Pero qué punto! apareció Chamchán, otro punto y ¿qué pasa si juntamos a Chumpún y Chamchán? :



Oh yeah!!! Ya no hay final. Dos puntos, la historia continúa, la canción no se acaba, el viaje se alarga hasta no poder más y va llegando el punto final. 


Me ha gustado la idea dotar de entidad a un pequeño ente gramatical. La forma de explicar el concepto de fin y de continuidad a través de estos dos personajes. Aprender jugando como tantas veces me recuerda David que es lo mejor. Un aplauso a Inma Muñoz por haber materializado su idea y haberse atrevido con la autoedición, valiente que es y un ¡bravo! por haber elegido a Vireta para ilustrarla. Ya sabéis que siento debilidad por su trabajo. No me parece nada fácil dotar de personalidad a un punto. Es genial el incremento del color en el punto de inflexión de la historia. La explosión de alegría cuando por fin no es el fin. Y esos pequeños Chimpún terminando los párrafos me han parecido la mar de tiernos y juguetones. 

Ojalá este librito no sea un Chimpún y en equilibrio con un Chamchán Inma y Vir sigan creando historias ortográficas para aprender disfrutando ¿Qué decís? ¿Chim-Chán?

La increible historia del puntito Chimpún distribuida con la editorial Olelibros ya está presente en muchas librerías y se vende en ebook en varios países. Podéis haceros con el ebook aquí y en papel aquí


30 de marzo de 2016

Pensamientos recurrentes

Me doy cuenta que cuando dejo la mente en blanco concentrada en alguna tarea "monótona" que me asaltan los mismos pensamientos. Tengo la costumbre de "escribir" post en mi cabeza, de un tiempo a esta parte nunca llego a publicarlos. En ese momento no tengo tiempo y cuando tengo tiempo no tengo ganas. No, mentira: no tengo tiempo, ni fuerzas, ni nada de nada. Se olvidan. Pero cuando esos pensamientos vuelven una y otra vez opto por escribirlos. Eso hice con este post hace mil. Se quedó ahí en borradores. Hoy ha vuelto a aparecer en mi cabeza mientras conducía camino a un centro comercial.

Entonces lo escribí así:

"Últimamente, quizás a raíz de la noticia de aquel niño que murió asfixiado en el coche olvidado por su padre no dejo de pensar: Eso me podría pasar a mi. Si, así tal y como lo digo. Así de fuerte como suena.

Una vez me dejé olvidada en la casa del pueblo a mi perra, la quería con locura, pero la olvidé. Lo recordé cuando la eché en falta ya en casa, a sólo 15 minutos de la casa del pueblo donde la dejé. Me sentí fatal por el olvido, tan, tan mal como cuando olvidé recoger a mi amiga a la que había dejado en casa de su novio con el acuerdo de pasar a por ella antes de irme a casa. Esta vez me acordé en el camino de regreso. ¿Podría volver a pasarme? Seguro que si.
Imagen
Últimamente, nada más montarnos en el coche el pollito se queda dormido, y yo, con la música puesta, en silencio conmigo misma, disfruto de la desconexión de todo y disfruto de estar sola, conduciendo. Me encanta conducir. En esos momentos me olvido de todo y sí, creo que podría llegar a mi destino, salir del coche y olvidarlo dentro, durmiendo. Eso me aterra. 

El otro día compré un libro para un regalo. Estoy convencida que lo metí en el maletero del coche para que no estuviera a la vista en el parking del centro comercial al que íbamos a continuación. David venía conmigo, había quedado con unas amigas. No tengo conciencia de que sacara la bolsa con el libro para nada, no tenía porqué. Pasamos una tarde fantástica. Al llegar a casa cogí la bolsa del centro comercial. No visualizo la del libro. En casa no está, en el coche tampoco, llamé a la librería y tampoco. Desapareció, se volatilizó. ¿Podría pasarme algo así con mi hijo? Me da pánico sólo de pensarlo."

Antes de ayer llevé a una extraescolar a David con una amiga suya. Debía recogerla y tener en el parque con los demás niños mientras su madre llegaba cinco minutillos tarde. Cuando estábamos en la placita vi aparecer a MJ, la mamá y recordé de golpe que me había olvidado de la niña. Qué irresposabilidad por mi parte, qué descuido, qué desastre.

Y así iba hoy de nuevo en el coche con la música puesta y David dormido detrás y de nuevo he vuelto a pensar que podría pasarme, que podría olvidarlo. 



9 de marzo de 2016

Y el profesor dijo: ¡Tu serás su agenda!

y me negué.

Me niego a ser la agenda de mi hija por el whastapp. Recuerdo cuando leí ese post que de la noche a la mañana se había hecho viral. Entonces, estando el pollito en infantil aún no tenía deberes.

Soy antideberes, así, del tirón lo digo (hablo de primaria). No me voy a parar a justificarlo ahora. Pero también soy "bastante cumplidora" de las normas (siempre y cuando estén dentro de lo que en nuestra casa consideremos aceptables) y si le ponen tarea es lo que hay, tendrá que hacerla (o no, él sabrá y entonces tendrá que asumir las consecuencias).

Si hay algo para mi más importante que que aprenda a sumar, restar, escribir...es que aprenda cosillas así como RESPONSABILIDAD, pejiguera que es una. La cosa es ¿cómo puedo enseñar a mi hijo a ser responsable de su tarea del cole si es a mí, a través del grupo de whastapp a quien le dicen qué ejercicios tiene que hacer en casa?

¿WHAT 0.0?

La cosa sería algo tal que así...Whastapp de la delegada en el grupo de la clase: "Dice el profesor que para mañana tienen que hacer los ejercicios 9, 10 y 11 del tema 4 de matemáticas". A lo que normalmente seguirá un aluvión de comentarios del tipo "mi fulanito no trae el libro ¿puede alguien pasarme las fotos de los ejercicios?" o "menganito tiene marcados el 7 y el 8 ¿entonces esos no son?"...

¿REALLY?

¿De verdad es tan necesario que los lleven hechos? ¿de verdad no es más importante que ellos, los niños, se preocupen de enterarse de la tarea que tienen que hacer? ¿de verdad no es más importante trabajar su responsabilidad aún a costa de no llevar hechos los deberes? ¿de verdad no es mejor dejar que lo intenten, que ensayen, que se equivoquen, que asuman las consecuencias de sus actos si no cumplen? ¿de verdad nosotros tenemos que ser la agenda de nuestros hijos, así por decreto de profesor?

¿No sería más lógico que el profesor escribiera en la pizarra los ejercicios que tienen que hacer, los peques los copiaran en sus agendas y después en casa cada padre/madre a su criterio se encargara o no de saber qué tienen que hacer mirando en su agenda o aún mejor hablando con su hijo? ¡Qué tontería estoy diciendo!...No, en la agenda sólo se apunta la fecha y tema de los controles de mates y lengua, cada semana, para que se acontumbren...cágate lorito.

Cuanto mal ha hecho el whastapp. Flaco favor 




Para que no me acusen de alentar esos "grupos criticones con sus profesores, institutos y coles" lo comento aquí y no allí, para no fomentar esos grupos "tóxicos que están lejos de la crítica constructiva" (Gestionando hijos), a él ya se lo escribí en la agenda






2 de marzo de 2016

No creo en los castigos pero los aplico

Qué contradicción, pero así es la vida, así es mi vida.

No creo en la educación de la supernany, no creo en la educación basada en premios y castigos.
Creo que hay otra forma de hacer las cosas, a base de hablar, de explicar, de hacer entender. Quizás, probablemente, casi seguro, sea una forma más lenta de conseguir los mismos resultados, en realidad quizás nunca consigamos los mismos resultados. Pero creo que es tan importante el resultado final que la forma de conseguirlo.

No quiero que mi hijo haga tal o cual cosa pensando en que así le haré un regalo o lo dejaré sin cuento esa noche, no.
Ni siquiera me gustaría que hiciera las cosas por complacernos, por el mero hecho de que eso nos haga sentir bien o mal, no.
Me gustaría que lo hiciera o no con el convencimiento de que así debe ser. Entiendo que es algo difícil de entender para él, tan difícil como para mi explicarlo.

Lo cierto es que nadie dijo que fuera fácil, ni que yo fuera perfecta. Una cosa es lo que intento hacer y otra la que en alguna ocasión he terminado haciendo por mi propia rabia, frustación y falta de recursos. 

(Esto lo escribí el 24 de Octubre de 2014)

Esa rabia, frustación y falta de recursos se volcó hace ya unos meses en intentar paliar el tema de las palabrotas. ¡¡¡Espárragos!!! Parece mentira, pero desde que escribí sobre ello en 2012 nada ha mejorado la cosa sino todo lo contrario.

Hemos pasado por darle el recurso de otra palabra, por ignorar completamente ese vocabulario y nada. Sobra decir que su padre y yo cuidamos mucho de no soltar tacos(cuando él está delante). Hace unos meses, más por jorobarlo que por otra cosa dije las temidas y absurdas palabras: ¡Si vuelves a decir una palabrota te quedas sin paga!
Dicho y hecho...¿De verdad que esperaba que dejara de decirlas? (no me lo creo ni yo) Sin paga desde entonces. ¿Ha servido de algo? No hija no. ¿He conseguido el objetivo? No hija no ¿Acaso se han reducido el número de palabras malsonantes que salen por esa boquita? Para nada. Claro está que no funiona.

Lo mismo tengo que asumir que él es así, que forma parte de su ser soltar un ¡Coño! cuando casi se cae o un ¡joder! cuando está enfadado por algo. Porque el muchacho lo dice bien, en su justo momento, cuando cualquiera lo diría. Y yo lo entiendo, de verdad...yo hablaba así (hasta que él nació y dejé de hacerlo para poder decirle que su madre no hablaba de esa manera)...y no me faltan ganas muchas veces al día de soltar una palabrota, que se queda uno la mar de a gusto.

Pues eso, quitarle la paga no cumplió nuestro objetivo, no dejó de decir palabrotas. Por el contrario borró de un plumazo las buenas enseñanzas que tenía con ella: se compraba sus cosillas, aprendía a administrarse, tomaba consciencia de que el dinero se acababa y había que pensar bien en qué gastarlo, ahorraba un poquito...



Lo grande es que aún sabiendo que no ha funcionado, cuando ya habíamos hablado su padre y yo de ello, ante la pregunta ¿Cuando voy a volver a tener paga? Todavía nos hemos visto diciendo "Cuando dejes de decir palabrotas". ¿Se puede estar más obcecado que nosotros?

Así que si pollito, recuperarás tu paga. Total, quitártela no sirvió de nada



24 de febrero de 2016

Vamos a entrar en los anales de la historia...¡patinando!

Qué bien se está cuando se está bien, y así estoy yo, divinamente. Vaya eso por delante, que son muchos los que me preguntan qué me pasa para estar tan desaparecida del mundo blogeril. Veinte días sin publicar...me lo dicen hace un año y no me lo creo ni yo.
Pues no me pasa ná de ná o sí, me pasa un cambo de etapa, una falta de ganas de sentarme al pc, de pillar el móvil...me he ido desintoxicando y oye, sienta tan bien, dan las horas para tantas cosas, o para tan pocas (según el día) que se está maravillosamente sin andar como las locas por sacar tiempo para andar por aquí. Peeeeeeero, a la vez, lo echo de menos...cómo somos las personas que no estamos contentos con lo que tenemos. Así que no, no me voy, sigo aquí, a destiempos, a mi ritmo, sin calendarios, fechas ni compromisos.

Que qué hago ahora con "tanto tiempo libre" me preguntan...pues...vivir sin prisas, que es mucho. Una cama por aquí, una lavadora por allá, la organización de un menú familiar, un whastapp, poner una rodillera a un pantalón, un café con Jesús...patinar

A cada loco le da por un tema y a mi me ha dado por ahí. Ya lo dice Carmen Linares "el patinje es altamente adictivo" y yo estoy enganchada, lo reconozco. La culpa la tuvo otra Carmen, la War, que apuntó a su E, la siguió A, y después el pollito. Meses después ahí estaba yo y ahora también el Gallo.

Me gusta este deporte lúdico y divertido, donde nadie compite con nadie más allá que con uno mismo por aprender, por superarse, por afrontar los miedos y oye, se me están poniendo unos muslitos la mar de duros (debajo de la capa de celulitis están duros, lo prometo). Estás en la calle, al solete o al fresco (me encanta pasar frio/calor), no necesitas más que salir sin más preparación, sólo o acompañado (con amigos todo es mejor, ahí está mi Paqui, por ejemplo) y es que sí ¡¡patinar te hace más libre!! 

Empezamos con las clases con el Club Patiandores de Sevilla, conoces un montón de gente diferente, en un ambiente sanito, ideal para los peques, los adolescentes y los adultos (vamos, para todo kiski). Ahora las rutas, entretenimiento low cost para los viernes noche y lo último ¡¡un reto!!

Si lo consiguen, si lo conseguimos, pasará a los anales de la historia. Lo consigan o no, recordaremos siempre que nosotros estuvimos allí. Me acuerdo, hace mil años aproximadamente, me da a mi que por el 92, coincidiendo con la Expo que participé en otro Guínes...me veo vestida de flamenca bailando sevillanas con mis amigas en la Plaza de España (lo mismo me lo he inventado porque no encentro referencias en la red sobre el tema)...sea como sea quiero atesorar este recuerdo, participar en EL MAYOR GUSANITO DE PATINADORES DEL MUNDO. #guinnesspatinajesevilla

Desde este rinconcito te animo a unirte al club y sobretodo al reto. Si quieres tener más información, formar parte del gusanito, colaborar con la logística ese día, difundiendo...como sea, sigue el enlace y rellena el cuestionario https://guinesspatinajesevilla.wordpress.com/





5 de febrero de 2016

Hoy leemos un muñeco LudoBooks ¡con el móvil!

Si me costó dar el paso de dejar el papel y pasarme al libro electrónico no digo nada de poner en manos del pollito un libro en el móvil. No por nada, simplemente porque él no es de maquinitas ni de aplicaciones. Ocasionalmente, cuando está muy aburrido de esperar, pide jugar un rato al Pou, nada más.

Si LudoBooks fuera sólo un cuento en formato digital habría declinado el ofrecimiento de Eva de probarlo como ya he hecho otras veces con ese tipo de productos, pero esto era diferente por los formatos que ofrecen y por la idea del proyecto en sí. Me gustó desde que leí la presentación de Eva:

Ludobooks es un proyecto artesanal que se ampara en la cara amable de la tecnología, y busca personalizar cuentos convirtiendo en protagonistas, no sólo al niño que le hacen el regalo, sino también a la persona que con tanto cariño se lo dedica. He puesto mucho empeño en simular una experiencia que se viva “en familia”, con la finalidad de rendir homenaje a aquellos padres y personas que huyen del concepto regalo como “producto” en sí mismo, escogiendo para sus hijos experiencias que puedan aportarles mayor valor



Ludobooks es un proyecto incipiente de cuentos personalizados que nace con el interés de acercar a los niños a la lectura, de manera divertida y en familia. Su originalidad radica en los formatos que ofrecen: libro digital, libro en papel y muñeco personalizado. Interesante ¿verdad?. La idea de los muñecos es que los protagonistas de la historia del cuento digital, que son seres curiosos, quieren entrar y salir a su antojo entre dos mundos para conocer la vida y los niños que están en ella, que no son sino ellos mismo, de ahí la opción de combinar los distintos formatos, complementándose.
En los cuentos puedes personalizar la apariencia física del niño protagonista: el tono de la piel, la forma de los ojos, el color del pelo, los distintos peinados y añadir algunos complementos. Se pasa un buen rato eligiendo por aquí y por allí para que el personajillo sea lo más fiel posible al original. En el texto puedes personalizar el nombre y la edad, fragmentos del texto, fotografía y una dedicatoria.

Como de espacio no andamos sobrados en casa me decanté por el libro digital y por supuesto el muñeco. Imaginaba la ilusión que le haría a David verse reflejado. Escogí el cuento, lo personalicé y al día siguiente ya tenía en mi email el cuento El Navegante Cósmico, uno de los cuatro cuentos que ha creado Eva. 
Lo increíble es que cualquiera que se registre en su web con su nombre, apellidos y dirección de email, Ludobooks te permite personalizar cualquier cuento que escojas y en 24 horas te envían ¡¡¡GRATIS!! tu cuento personalizado en pdf por email, junto a una pequeña reseña digital.


Cuando el paquete llegó a casa, cambié los datos del destinatario (tapé mi nombre y puse el suyo, vamos). Le encanta recibir envíos. Al regresar del cole el paquete lo estaba esperando sobre la mesa. No pudo hacerle más ilusión cuando vió que se trataba de un pequeño cojín donde aparecía un niño vestido de superhéroe y su nombre. No tardó en darse cuenta que en un bolsillo tenía un código Qr. ¡¡Saca el móvil mamá, saca el móvil!! tienes que apuntar aquí a ver qué hay. ¡¡¡¡Hombre!!!!¡¡¡¡Por fin un cuento para leer en el móvil!!! (Vaya con el pollito, parece que lo estaba esperando desde hacía mil). Lo leímos en ese mismo momento.



De lo mono que le parece lo ha colocado en su escritorio. En honor a la verdad no ha vuelto a acordarse de pedir el móvil para leerlo, pero es que como decía al principio, no es un niño tecnológico. Estoy segura que para cualquiera más interesado por lo digital, para esos pequeños "enganchadillos" al móvil, Ludobooks será una forma fantástica de introducirlos en el maravilloso mundo de los cuentos. 



1 de febrero de 2016

Para aprender a atarte los cordones...

...sólo hay que esperar el momento justo y que alguien te dedique cinco minutos. 

Esa es mi conclusión.

Quizás tenéis el falso concepto de que soy una madre apañada, de esas que van un paso por delante, pero no, soy bastante pendona y a lo máximo que llego la mayoría de las veces es a pinear alguna idea para nunca ponerla en práctica (caso 1) y recoger por aquí para no olvidar (caso 2) 

Caso 1. Hace mil millones de meses, en mis inicios en Pinterest vi (y ahora me doy cuenta que no guardé) una imágen de este tipo. A veces basta con pensar guardar algo para que, aunque no lo hagas, no lo olvides.

Imágen Charhadas
La cosa es que ahí estaba, esperando en mi mente el momento para ponerme manos a la obra y enseñar al pollito a atarse los cordones.

Caso 2. En la galería de Instagram de Beatriz Millán (@beatrizmillan), @lovetherapy.es le dejó en un comentario la siguiente retahila, que guardé aquí el para usarla llegada el momento (junto a la manualidad del caso 1).

Los cordones se sueltan
si no se saben atar,
te cuento un secretito
y muy pronto lo sabrás.

Tomando las dos puntas,
una cruz debes formar:
pasar una por la "cueva"
y ahora estirarás.

Observa...¡genial!
¡Se formó un nudo!
llévalo hasta abajo
sin ningún apuro.

Toma un cordón
forma una obejita,
el otros la abraza
y se mete en la "cuevita".

Cuando ya estén
las dos orejitas,
con un nudo en el medio
quedarán más bonitas.

Es un juego entretenido,
lo tienes que practicar;
si tiras de las puntas,
se volverán a desatar

De Bea también guardé el título de un libro al respecto: Un lío de cordones, de Kalandraka. Inagotable fuente de inpiración siempre esta Bea ;)

Ahí andaba yo pensando que tenía que buscar un cartón, comprar unos cordones y aprenderme la retahila. Pensaba y dejaba de pensar, de forma intermitente. Mañana, mañana...

Hasta que el viernes, a medio día, despues de cinco minutillos en los que pollito y gallo se habían ido a jugar juntos, me viene David y me dice que ya sabe atarse los cordones. ¡¡¡Pardiez!!! ¿cómo ha sido eso?

Pues eso...sólo hay que esperar el momento justo y que alguien te dedique cinco minutos. 


Viernes 29 de Enero


29 de enero de 2016

hoy leemos El rey que bordaba estrellas

30 de Enero. Día Escolar de la No Violencia y la Paz. Viendo estos días distintos recopilatorios de libros infantiles sobre el tema me recuerda el del blog de la librería gaditana Plastilina que aún no he hablado de El rey que bordaba estrellas aunque lleva en casa desde Noviembre. Hoy es el viernes perfecto para hacerlo.


Lo primero que me atrajo de él fue el título (un rey, barón, que borda no se ve todos los días), la portada me apreció deliciosa con ese encaje y al abrirlo para hojearlo me enamoré de sus ilustraciones. Pero es que la historia me pareció igual de preciosa.

Era un rey especial, diferente. "Era un rey son corona, sin cetro, sin trono". Un rey al que lo único que le importaba era la felicidad de sus súbditos. Sus únicas armas: "una aguja de plata, un dedal de coral y una vieja máquina para bordar". 

Rodeaba su reino los de otros tres monarcas. Uno amaba la guerra y tenía las armas más poderosas. Otro, un rey abaro que adoraba el dinero. El último deseaba poseer la belleza y para ello encerró todas las criaturas preciosas en grandes musesos. 

El pequeño rey, había pasado desapercibido hasta que un día los otros monarcas se dieron cuenta de su existencia y envidiosos se fijaron en que sus ojos brillaban más que los suyos y que sonreía de una forma especial. Como pasa tantas veces, la felicidad de los demás parece que molesta y decidieron invadir su diminuto país.

"Más la guerra fue inútil, como todas las guerras"







No os diré lo que pasó, tan sólo que 
"Nunca comprendieron que el único secreto para poseerlo todo es simplemente no tener nada"

Os animo a buscarlo y disfrutarlo.

Por aquí dejo algunos libros más para conmemorar el día de la Paz y no violencia (Librería Plastilina), Flon flon y musina (del que hablé aquí hace años ya), el recopilatorio en facebook de Lluvia de cuentos y Cuentos para antes de despertar, con tantas joyitas que merecen desgranarlas poco poco.




27 de enero de 2016

Yo prometo: Nunca más estaremos a dieta

Llevo toda mi vida a dieta. Ahora si, ahora no, a hora más estricta, ahora menos...pero así, en general toda la vida. Cuando no estaba a dieta no dejaba de pensar que debería estarlo, que me sobraban kilos. Incluso cuando siendo consciente que me sobraban kilos me encontraba bien conmigo misma había un Pepito Grillo que me susurraba "deberías ponerte a dieta". Lo mismo es difícil de entender que estando a gusto con tu cuerpo pienses en hacer dieta, quizás es que aunque estás a gusto no lo estás del todo. No lo se. 
Lo cierto es que la última vez que me puse a dieta (bueno, nos pusimos, porque lo hicimos a la vez Mi madre, el gallo y yo) fue a principios de Enero de 2015. Dieta de endocrino más una hora mínimo de caminata diaria. Cada día comíamos lo que nos tocaba. Aunque la cosa iba cambiando, básicamente lo podíamos mezclar grupos alimenticios y las cenas eran escasas no, lo siguiente (caldos, zumos). Muy bien. El ejercicio lo fuimos interiorizando y la verdad es que sienta genial. En Mayo ya había entrado en mi peso saludable. Tocaba mantenerse y pasa lo que pasa...que después de cinco meses de estar amargados y viéndonos y sintiéndonos ya bien echamos el freno y si bien no volvímos a los hábitos de antes, dejamos de hacer ese llamado "mantenimiento", base dicen de todas las dietas. 

El caso es que las frases "hoy me toca comer esto", "no puedo comer eso porque estoy a dieta",  "sólo puedo cenar esto" eran el día a día....estábamos a dieta.

Lo dicho, dejamos la dieta y empezamos a comer "más normal" y poco a poco fuimos (todos) subiendo de peso de nuevo. Volvía a resonar en nuestro cerebro la vocecita "deberías ponerte a dieta". Venga va, después de Navidad. La verdad es que sudaba de pensar volver a no poder como los demás, a comer aburrido, a casi no cenar, a estar permanentemente pensando en qué dice este hombre que me toca hoy, cómo combinarlo con la comida de los demás para organizar los menús semanales. Qué pereza de verdad. Pero bueno, ya no estaba dentro de mi peso saludable y debía llegar a el de nuevo.

Con esa gran pereza de volver al endocrino pensamos en comenzar por comer más ligero y equilibrado. Más verduras, las cinco comidas, menos cena...como una preparación mental antes de volver a la visita del médico.

"Mamá, me estoy poniendo gordo, tengo que ponerme a dieta". Me dijo el pollito. ¡¡¡¡¡¿¿¿¿WHAT????!!!!! En ese mismo momento me di cuenta del mensaje tan erróneo y destructivo que estábamos enviándole aún sin quererlo, porque aunque simpre decíamos que estábamos a dieta por salud, lo cierto es que estábamos a dieta para bajr de peso. Blanco y en botella. Si el estaba engordando (simplemente estaba más grande en general, creciendo, vaya, eso que hacen los niños) tenía luchar contra ello como nosotros, a dieta. MEEEEEEEEEEE

En ese momento decidí que nunca más estaría(mos) a dieta. 



No quiere decir por eso que vayamos a descuidarnos sin importarnos ganar peso. No. Quiero decir que simplemente nos vamos a quedar como estábamos, comiendo más sano y equilibrado, más ligero y mantendremos la vida activa que llevamos. Quizás poco a poco vayamos bajando de peso, esoo espero en realidad. Pero nunca, nunca más diremos "no puedo comer eso porque estoy a dieta", lo comeremos, poca cantidad pero lo comeremos. Ya no habrá más "como esto porque es lo que me toca", no señor, nosotros decidiremos que comer, que nos apetece o mejor nos cuadra en el menú familiar, simpre dentro de esa premisa de comer bien.

Nunca más mandaremos esos mensajes tan negativos para nuestro hijo. Nunca más estaremos a dieta

25 de enero de 2016

Grabar en mi mente graba,graba

Después de que Melissa, una de nuestras queridas chicas, compartiera en facebook el vídeo resumen de su experiencia en Sevilla; después de que viéramos el resultado de las grabaciones que iba haciendo casi sin que nos diéramos cuenta, lo tengo claro ¡¡yo quiero!! 

Quiero aprender a montar vídeos, pero sobre todo y lo primero, quiero tener presente en mi mente conseguir el material para hacerlos, dícese grabar y grabar, no sólo hacer fotos. Propiciar momentos, hacer el tonto, documentar nuestra cotianidad, conservar los momentazos del pollito y hacerlo así de bonito.



Qué lindo ha sido compartir estos meses contigo Melissa, contigo y con Emily, tanto como con todas y cada una de las chicas que pasaron por aquí antes. Qué maravillosa experiencia para David, qué gran aprendizaje. Cuanto cariño al otro lado del charco.

Por lo pronto ya tengo cámara ¡yija! De segunda mano pero nuevecita. Ahora tengo que grabar en mi mente GRABA, GRABA

Ups, creo que tengo mi primer propósito para 2016

18 de enero de 2016

Una zona de estudio simple y aprovechada

La mejor forma de hacer más happy un grey #BlueMonday es poner un poquito de yellow in your life. Si encima IKEA te invita a tener #TodoEnOrden en tu cocina ya es la repera, pero eso otro día. Hoy toca enseñar por aquí cómo ha terminado de tomar forma (espero que por un tiempo) la habitación del pollito.

Con su entrada en primaria le estábamos temiendo a los deberes en casa. Se hacía necesario planificar una zona de estudio en su minihabitación. Y digo planificar porque cuando el espacio (y el presupuesto) escasea no pueden tomarse decisiones a la ligera. Optamos por hacernos a media un escritorio en el único espacio disponible, de los pies de la cama a la pared bajo la ventana. La luz natural entraría por la derecha en lugar de por la izquierda, pero no había más opciones.

Unos tableros hacen las veces de pata, de mesa otro trablero al que hicimos una muesca para salvar el costado del mueble alto sobre la ventana. Listo. El material lo tenemos organizado en una caja con vasos a modo de divisones. 

No tardamos mucho en darnos cuenta que necesitábamos ampliar el espacio de almacenaje con algún tipo de balda, porque no se vuestros peques, pero David tiene la manía de acumular mil millones de "mierdecitas" completamente necesesarias a su entender que iban acaparando el espacio del escritorio haciendo un auténtico tetris donde no quedaba un huequito libre para ponerse a hacer los poquitos deberes que le mandan (meeeeenos mal).

Como el que guarda haya, echamos mano de una balda de madera de Ikea ya descatalogada, del tipo EKBY HEMNES y un par de soportes negros EKBY HALL. Le hicimos a la balda la misma muesca que al tablero del escritorio. Es genial tener un carpintero justo al lado de casa que te hace los cortes que necesitas en un periquete por unos pocos euros. 

Había que tuneralo todo para intergarlo en la habitación. Como soy de la ley del mínimo esfuerzo y odio el acabado de la pintura en los muebles cuando no se tiene la paciencia de hacerlo bien, preprarando la superficie, lijando entre mano y mano...se me ocurrió probar la pintura en spray. Compramos en Leroy Merlín un bote en color blanco que usaría de base y otro amarillo que sería el color final de la estantería completa. Al final me pareció demasiado amarillo y decidí usar este color sólo en los soportes. Balda blanca, soportes amarillos. Luminosidad y color.


¡Dame un bote de spray y conquistaré el mundo! ¡Qué maravilla! en un periquete todo estaba del color que tenía que estar y además seco y dispuesto para colocar. La fiebre grafitera me hizo pintar también de amarillo un taburete BEKVAM que usábamos al principio para subir a la cama de David (que es bien alta) que ya estábamos a punto de tirar. Que rebonito quedó y qué fácil fue hacerlo. 

Más, más porque ahí no acaba la cosa. Que no veas cómo cunde el botecito de spray. El pollito había pedido a Papá Noel un mueblecito de Bob Sponja de esos de muchos cajoncitos. Era más feo que todas las cosas, así que Papá Noel pasó del tema (qué maligno es el gordito de rojo), pero en su defensa diré que me había encargado a mi buscar algo similar. Allí estaba en Tiger por dos duros. Nada más que llegar a casa, con el spray blanco de una mano y el amarillo en la otro quedó integrado en la habitación. Ahí está en la fotillo de arriba.

Ese rincón ya tenía sus pinceladas de sol, pero había que integrar algo más el resto de la habitación. No se si vísteis la decoración en forma de cofeti de la pared del cabecero. Había que meter algún topo amarillo, así que con el mismo spray pinté de amarillo una cartulina (por no comprarla). Recorté algunos círculos y los pegué por aquí y por allá con la masilla adhesiva que se usa para pegar los posters y así de bien quedan con esa casita preciosa de Mi verde Olivia.





Y ahora si, al menos por ahora, e voilá. Finiquitado. 

Esta tarde nos vamos a Ikea a poner #TodoEnOrden en la cocina. El carrito RASKOG está en mi lista y ese verde mint es precioso, pero estoy tan aburrida de verlo en todas partes que lo mismo me compro otro bote de spray ;)

Bueno, voy a rellenar la lista de recogida que me coge el toro



15 de enero de 2016

Hoy leemos en el Patio

Era el día de Reyes cuando llegó un paquete lleno de libros. ¡Qué maravilloso regalo! David, enfadado porque sólo me mandaban cosas a mi, no podía estar más contento, porque aunque el envío estuviera a mi nombre eran libros para él. En ese mismo momento se puso a leer con su padre, olvidándose que era la hora de comer y el hambre apretaba. 



Patio Editorial es un nuevo sello de literatura infantil que nació el año pasado bajo la sombra de Plataforma Editorial, aunque quizás sea el árbol que crece en este patio el que da sombra a los niños que juegan debajo, que sueñan, descansan, aprenden. Ese árbol donde los niños trepan, desde donde descubren el mundo.

"En Patio publicamos libros para jugar, descubrir, observar, imaginar, aprender..., en fin ¡libros para niños!". Así de claro y sencillo lo explican en su web. "Algunos libros están pensados especialemente para despertar el gusto por los libros y la lectura en los más pequeños; otros simplemente para jugar (ni más ni menos); están también aquellos que animan a descubrir el mundo...pero absolutamente todos son libros para que los niños disfruten"

Y eso es lo que ha hecho el pollito con ellos y nosotros a su lado: disfrutar. 

¿Quién se esconde? Vamos descubriendo qué animalillos se esconden detrás de cada página a través de los troquelados. Con colores planos, muy vivos y contrastados. Creo que es de esos libros éxito seguro.

¿Donde está Spot? ¿A qué niño no le gusta acompañar en sus aventuras a un cachorrillo? Por lo visto este libro, el primero de una gran serie, fue el primer libro con solapas del mundo. ¡Qué cosas!



Ya llegó y ¿Pequeño o grande?. Se reconoce a la legua la mano del autor, Hervé Tullet. Un par de libros con páginas que aumentan de tamaño a medida que se desarrolla la sencillísima y marcadamente visual historia.



Estos cuatro libritos de Èdouard Manceau son perfectos para primeros lectores. Buuum, el león, Chof Chof, el camello, Zas, el elefante y Clap, la tortuga. Con poco texto, bien clarito y grandote; las ilustraciones con colores planos, de contornos muy delimitados nos presentan a unos protagonistas encantadores y la historia de cómo llegan a ser tan peculiares.
Como bien decía Vireta en Instagram, estos libros se les quedan cortitos al pollito. Nos hemos divertido con ellos, hemos jugado, los ha leído, se ha reído con las ocurrencias de ese negrito que ayuda a los animales a ser como los conocemos, en definitiva, los hemos disfrutado, pero en este momento que nos demanda que le compremos el primer libro de Jerónimo Stilton no tienen sentido en nuestra pequebiblioteca, se quedarían ahí olvidados y eso es una pena. Serán un regalo, igual que lo fueron para nosotros. Ya estoy pensando en las pequeñas manos en las que caerán y cuanto los disfrutarán. Es tan bonito regalar (como que te regalen) :)

PD. ¿Os habéis fijado en la primer foto en un libro discordante? Es uno para mi ¡oh yeah! El cerebro del niño explicado a los padres. Curiosamente mi madre lo había comprado para regalármelo pensando que me resultaría interesante y mira, llegó primero gracias a Patio Editorial. Ella lo ha deborado, yo estoy en ello. Ya os contaré

11 de enero de 2016

Plena Navidad, Navidad plena

Si hay algo bueno de no trabajar fuera de casa es poder vivir las vacaciones escolares sin preocuparte de cómo te las arreglarás esos días sin cole; a qué campamento llevarás al niño, con que familiar se quedará. Para nosotros es sencillo, cuando él está de vacaciones se queda en casa, conmigo y nos dedicamos a eso, estar de vacaciones.

Hace poco que han terminado y me cuesta recordar tantas cosas como hemos hecho, tanto como hemos vivido, tanto como hemos disfrutado. Se que al peque también le pasa, es normal, es demasiado, pero no importa, se que queda el poso de las experiencias, de la amistad, de las primeras veces, de las sensaciones, de las tradiciones, de la ilusión, del tiempo juntos. Han sido unos días plenos.

El pistoletazo de salida lo daba Música por juguetes, que aunque era el fin de semana anterior se convertía en el preámbulo perfecto para ir adentrándonos en el ambiente de solidaridad tan propio de estas fechas. Por primera vez en varios años El Gallo pudo acompañarnos. Saludos rápidos a los amigos con los que solemos coincidir en estas cosas, música y buen ambiente, con un solazo primaveral. Me hizo muchísima ilusión ponerle piel y darle un abrazo a Lupe de @gatunayteo. Es genial traspasar la pantalla. Los jardines de Cartuja siempre son un buen lugar para pasar el tiempo y alejarse de los conciertos del patio, recobrar la calma y jugar.

Este año el ayuntamiento había organizado un programa de ocio la mar de curioso y original, #AlumbraSevilla, algo diferente porque no era muy navideño, sino más bien simplemente cultural. Pequeñas pildoritas repartidas por toda la ciudad conseguían que no hubiera aglomeraciones a la par que te permitían disfrutar de muchas acciones distintas.
Nos fuimos a Delimbo para aprender que lo copos de nieve pueden ser de colores
En el marco de #AlumbraSevilla disfrutamos de un miniespectáculo de acrobacia en una estación de metro, vimos los espectáculos visuales de la Alameda, las Setas y San Telmo, patinaron con música no comercial en un skate park. Teatro A pelo en el Mercado de la Calle Feria, jazz en el Museo de la Cerámica. 




Esos días llegó Mofeti a casa y David la instaló en la caja que nos había mandado Ikea en su campaña "Cocina con el corazón, cocina con la cabeza", invitándonos con un tupper a no desperdiciar los alimentos que nos sobraran estos días de comilonas. Nocilla nos envió un par de packs especiales de de los Reyes, que nos sirvieron para hacer ricos árboles de hojaldre y pasar buenas tardes de merendola con los amigos y Kinder la experiencia de patinar sobre hielo. 


Como el año pasado nos embarcamos en el evento solidario del Árbol de los Chupetes para recoger juguetes para las familias a las que ayuda Radio Ecca. Es un gustazo ver cómo se vuelcan los elfos del árbol, con las nuevas incorporaciones de Marián y Saray que este año, junto a Pilar se curraron unos tallleres creativos con los que disfrutamos casi más los adultos que los niños. Nos sirvió de terapia para olvidarnos del estrés de esos días. Se recogieron muchos más juguetes que el año pasado así que muy, muy, muy contentos. 

Continuamos el día comiendo superbien en El Gato Azul y por la tarde, de los primeros nos embelesamos con la delicia de Les Irréels y su mundo mágico, silencioso, onírico que nos cautivó a todos. Aquí el Pollito y su amiga Abril nos cuentan sus impresiones



No dejamos esos días de visitar algunos de los belenes más típicos, con su botín de globos incluído; ricas meriendas de Ofelia Backery y Virgin Coffe; La ópera con la abuela, Los animales del Alcázar; Recorriemos la ciudad en autobús turístico (y se durmieron). La primera vez patinando sobre hielo, la segunda cambiando ruedas por cuchillas; Los buñuelos con chocolate, los cuentacuentos, la magia, Cortilandia, las sesiones de cine, la visita al parque de bomberos, Papá Noel y los Reyes Magos, la cabalgata, el regalazo de Patio Editorial. Mc Donalds, Al-medina, Casa Salas, La Blanca Paloma, una tapa por aquí, un vinito por allá. Días en casa sin hacer nada. Siesta, teta, lectura...

Le dimos la bienvenida al 2016 rodeados de amigos y aunque casi tenemos un "CanalSur" con las uvas (maldito televisor que se queda pillado) lo pasamos divinamente con nuestra rica cena, los brindis y la juerga discotequera, sólo nos faltaba la bola, apuntado queda para el próximo año, aunque quien sabe, lo mismo no se rodea.



2015 no ha sido para nada un mal año. Yo me he ido desconectando en muchos sentidos, encontrando un equilibrio que necesitaba, cediendo espacio al Gallo según David lo va demandando. Sus necesidades cambian y nos vamos adaptando. Mi madre por fin puede ser una abuela abuela, con tiempo para disfrutar de su nieto. David va madurando, todo es mucho más sencillo ahora. Espero que 2016 nos trate al menos igual de bien. No tengo propósitos, planes, ni expectativas. Que venga lo que tenga que venir, al menos igual de bueno, por favor.

Las imágenes son buenos recuerdos, o más bien buenas excusas para no olvidar. En Instagram hay más #navidad201516enelgallinero